Cuidacoches, un negocio millonario que genera violencia urbana y requiere regulación


La actividad de los cuidacoches, largamente discutida en diferentes ámbitos, con voces a favor y en contra, que nunca encontró una reglamentación apropiada. Desde quienes quieren prohibir totalmente su presencia hasta quienes quieren regularlos. Controlarlos y fiscalizarlos, asignarles espacios o perseguir su proliferación extorsiva y dejar que sea a voluntad. En los últimos días, se dieron varias disputas por espacios y lamentablemente dejaron heridos de gravedad.

El Ejecutivo hasta el momento se muestra reacio a meterse de lleno en el tema y prefiere sólo actuar cuando se denuncia una actitud que pasa los límites de lo normal, cuando se tarifa la zona, o la actitud se torna agresiva para con los vehículos o particulares.

En el Concejo Municipal hay proyectos presentados desde antaño. Algunos propician directamente su prohibición y extinción y otros, más permisivos, un registro asignando espacios e identificación con pecheras, propuesta descartada so pena que en algún momento pudiera generar reclamos por presunta relación de dependencia.

Cabe aclarar que estamos hablando de un negocio millonario, que no tiene que ver con un pobre hombre habitualmente desocupado, que sale a ejercer libremente la actividad, sino que se trata de organizaciones armadas por poderosos, que reclaman los mejores espacios, en cercanías don de hay gran afluencia de automovilistas, como eventos, restaurantes y locales bailables.

Si a esto le sumamos que en Rosario existe en la zona central una normativa de estacionamiento medido y pago, y que además en ocasiones a esto se le suma la propina del cuidacoche, dejar el auto en la calle es cada vez más caro, y encima sin la garantía que el vehículo esté en las misma condiciones que se lo dejó.

Tampoco es económico dejar el auto en la zona del microcentro. La falta de controles sobre precios máximos de las tarifas, ni siquiera en el punto del fraccionamiento, que se cobra a piaccere, vuelven bastante oneroso desplazarse en vehículo por el centro de la ciudad.

Además, los acontecimientos violentos que tienen a un par de personas peleando por su vida por defender el espacio que creían propio, que han sido atacados incluso con armas, hablan a las claras que la falta de normativa específica ha llegado a un punto crítico y es necesario tomar urgentemente cartas en el asunto. Sea cual fuere la decisión final, amerita tratamiento y discusión.


  




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