Estudiantes rosarinos crearon un analizador de ritmo cardíaco

Un grupo de cuatro estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR creó con muy bajo costo un detector y analizador de ritmo cardíaco mediante luz, que podrá ser usado en dispensarios públicos para prevenir enfermedades del corazón.

Cuatro jóvenes de las carreras de Ciencias de la Comunicación e Ingeniería Electrónica crearon, con un presupuesto de apenas 400 pesos, un detector y analizador de ritmo cardíaco mediante luz y su respectivo programa digital. El aparatito detecta arritmias, palpitaciones y otros problemas cardíacos con facilidad, mostrando en una pantalla el ritmo del paciente en el momento, y puede enviar la información por correo electrónico. Ahora desarrollan la tecnología para conectarlo a celulares y tablets.

Hace pocos días los jóvenes terminaron de testear el prototipo final que es de fácil reproducción, para que alguna empresa sin fines de lucro lo reproduzca y lo lleven a dispensarios y hospitales. Ya fue visto por autoridades del Sanatorio Britanico, que lo quieren aplicar con mas cualidades agregadas.

Paula Borrero (4º año en Ciencias de la Computación) programó el sistema, Andrés Miyara, Luca Liendo (2º año) y Nicolás Carbone (1º año) de Ingeniería Electrónica son los que trabajaron con los controladores. El proyecto es coordinado por el profesor Cristian Antiba, Nora Pouey y quien dirige el GEII, Reinaldo Welti.

“Es una gran oportunidad poder investigar en este laboratorio siendo estudiantes, donde aprendemos haciendo e innovando, experimentamos el trabajo en grupo y sentimos que nuestro trabajo brinda un aporte a la sociedad”, coincidieron Borrero, Liendo y Carbone,

Claro que reconocieron que para participar hacen un gran esfuerzo, ya que sus carreras demandan muchas horas de cursado y estudio, y el trabajo en paralelo en el GEII también requiere de tiempo y es completamente ad honorem.

Actualmente, el barrio San Francisquito cuenta con dos de éstos dispositivos, ya que fueron donados por los estudiantes al colegio y al centro de salud del barrio. Antibas destacó que “también fue interesante la experiencia de los jóvenes investigadores que tuvieron la oportunidad de enseñar a alumnos secundarios de la escuela técnica para que confeccionen por sí mismos estos dispositivos”.

Por su bajo costo de producción y su fácil traslado (pesa pocos gramos y entra en el bolsillo), el dispositivo podría ser usado en dispensarios públicos para prevenir enfermedades del corazón, aunque para ello, primero requiere del desarrollo industrial del dispositivo. 

A estas facilidades los jóvenes agregaron que es muy sencillo aprender a leerlo, porque “requiere un conocimiento técnico menor al de un electrocardiograma”.


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