Si así empezamos... a octubre no llegamos


La intempestiva irrupción de Lilita Carrió en territorio santafesino no pasó desapercibida esta semana, es que la legisladora desembarcó en la provincia para hacer campaña por Cambiemos y, fiel a su estilo, no dejó títere con cabeza. Invitada por Sergio Roullier al noticiero de Canal 3, se despachó con ganas contra el socialismo, calló al mismísimo ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y dejó mudos a los candidatos de la fuerza política a la que ¿representa?.

No hay dudas que el Gobierno sabe que necesita vencer en Santa Fe y que sus postulantes no tienen alto perfil, así lo eligieron, ya que el candidato es el proyecto. Por eso desecharon postular a Boasso, ellos son los protagonistas y no ceden pantalla ni segundos de prensa, Carrió tiene el mismo afecto por la cámara que por otros excesos.

Mediática, punzante, adiestrada para el show mediático, la legisladora tira frases grandilocuentes para títulos periodísticos, se mueve con soltura, como pez en el agua, se muestra más allá de todo, porque dice que pasó los 60 años y eso le permite lengua voraz, casi parecida a "la one" pero con poder.

Lilita por primera vez tiene poder, sí la denunciadora serial que dice "viene a enfrentar a las mafias", se despachó contra Binner primero, a quien acusó de estar longevo o senil, con un gesto de movimiento de hombros que dejó abierta la interpretación, dijo "no puede pegársele", pero ya lo había hecho. Sobre Bonfatti puso sus principales dardos, lo acusó directamente de estar vinculado al narcotráfico.

Eligió al socialismo gobernante, no siente que el peronismo pueda en la provincia ser rival, aunque las primeras encuestas lo dan segundo, sabe que el partido gobernante en la provincia crece entrada la campaña, y que los peronistas probablemente ya estén en el techo de sus posibilidades electorales.

Las respuestas no tardaron en llegar, se le recordaron sus palabras contra Macri, en oportunidad en que el hoy presidente había perdido una elección y el alivio que ella sentía por esa circunstancia. Pero ella viró, ahora no es sólo cofundadora de la fuerza que conduce los destinos del país, sino que metió gente en el gabinete, colocó diputados en la lista santafesina, defiende al presidente a capa y espada.

"Mauricio no se enriqueció en el gobierno, era un hombre que ya era rico y ahora está en el poder", justifica, sin preguntarse en la manera en que lo hizo, ni el motivo por el cual tiene sus ahorros en cuentas offshore, y no en una caja de ahorros en el Banco Nación, aprovechando que ahora son gratuitas.

Apuntando a sus rivales predilectos, su sumó a la ofensiva contra De Vido, a quien calificó como "el jefe de la mafia" y que esa condición no le permite seguir siendo legislador. La carta del Gobierno pasa por no solo judicializar a todo funcionario K que tenga causas pendientes, sino también por llevarse puestos al ex secretario y la procuradora Gils Carbó.

En un operativo tenazas el propio presidente aprovecha cada espacio para decir que la funcionaria es una militante política del kirchnerismo, los medios afines llenan tapas pidiendo su destitución y avanzarán en la cámara baja para tratar de sacar a De Vido, ya que no tienen los votos para hacerlo con Carbó.

Según Carrió, "los fueros sirven para enfrentar a la mafia", pero ella los usa para difamar, descalificar y humillar, sin poder ser molestada por sus dichos. Ni siquiera se le puede reclamar que pruebe aquellas acusaciones que lanza al aire, tira y sale como un boxeador que pelea contra alguien de mayor talla, no profundiza, mete títulos, arma barullo. Los candidatos de Cambiemos, esperaron en fila parados al lado como buenos alumnos, sin emitir palabra alguna, tenían muy en claro que los protagonistas no eran ellos, Lilita "bajó" a hacer campaña y dejó el tendal.

No le fue mejor a Frigerio a quien no lo salvó ni su chapa de ministro, lo hizo callar; "vos callate que no sos candidato, sos el jefe de gabinete o no se qué, el ministro del Interior", lanzó en tono de broma, pero reclamando para sí el centro de la escena con exclusividad.

Habrá que ver hasta donde le llega la fidelidad a Carrió, nunca pudo sostener sus alianzas políticas y quizás ésta no sea la excepción. Seguramente saldrá vencedora en la Capital Federal, escenario que eligió para no enfrentarse a Cristina, esa será la madre de todas las batallas, pero la dejan para más adelante.

Por eso eligieron a un actor secundario, el ministro Dietrich, con menos trayectoria y nada que perder, que será el contrincante de CFK, a quien el gobierno prefiere postergar para más tarde, en las presidenciales del 2019 quizás. Por ahora, como en el ajedrez prefieren comerle las fichas, y dejar sola a la dama, a sabiendas que enfrentarla directamente política y judicialmente podría redituarle mayores beneficios que perjuicios electorales.

El Gobierno decidió jugar fuerte con Carrió, casi su mejor espada, el cuadro político más importante dentro de la alianza Cambiemos, por lejos quien mejor puede sostener debates, aguantar embates, pero podría salirle caro. Por lo bajo, y desde el entorno presidencial empiezan a pensar si no están creando un monstruo, que podría el día de mañana saltar el cerco y enfrentar al propio presidente en sus ya confesos deseos de reelección.

 





           

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