Balance de Rosario Central del año 2017


Sin dudas para el Canalla fue un cierre de año positivo. No había arrancado de la mejor manera y cómo se venía desarrollando el año, para el equipo auriazul termina siendo un cierre aceptable, consiguiendo ganar los dos clásicos, llegar a semifinales de Copa Argentina y obteniendo la clasificación para la próxima Copa Sudamericana.

En la primera mitad del año, el equipo comandado por ese entonces por Paolo Montero, se encontró con un buen plantel heredado de Coudet y un equipo que estaba en la ubicación número 24 en la tabla, a pesar de contar con jugadores de jerarquía como Pinola, Musto y Teo Gutiérrez.

El uruguayo remontó en la segunda mitad del torneo, a tal punto que estuvo a un par de partidos de depender de sí mismo para obtener la clasificación una copa internacional. Finalmente, una serie de empates sucesivos en las últimas fechas lo privó a Central de esta posibilidad directa.

A mitad de año, tuvo que lamentar la partida de jugadores importantes, que le aportaban una gran jerarquía al plantel. A principio de año, se había desprendido de jugadores como Walter Montoya y Giovani Lo Celso. En el segundo segmento, en el mercado de pases gastó más de ocho millones de dólares en refuerzos, pero no se vieron reflejados dentro del campo de juego.

Montero y sus dirigidos no dieron pie con bola, el oriental no le encontraba la vuelta al plantel. Sus malos planteos tácticos y varias decisiones equivocadas hicieron mella en el equipo que no respondió acorde a lo que a las expectativas que se habían generado antes de que arrancara la Superliga.

El ciclo de Pablo Montero al frente del plantel se sostenía con respirador artificial a partir de lo que era la ilusión de la Copa Argentina. Se pueden destacar en ese torneo los triunfos resonantes de Central ante Boca sin duda el más importante y también ante Godoy Cruz, luego de venir de remontar un partido en el que tuvo dos goles abajo y con la expulsión de Tobio, al minuto de juego.

La eliminación en semifinales de Copa Argentina, por penales ante Atlético Tucumán precipitó algo que tenía que haber finalizado mucho antes, el ciclo de Paolo Montero y a partir de ahí, Central se encontraba en una situación complicada porque el objetivo principal había quedado de lado y estaba relegado a las últimas posiciones del torneo local.

El DT de la reserva, que venía de ganar la Copa Santa Fe con los chicos, Leo Fernández tuvo que hacerse cargo de un fierro caliente y ante la sorpresa dirigencial y de los propios hinchas, el Canalla sacó pecho, con 100% de efectividad en tres cotejos difíciles, no habiendo jugado bien es cierto, pero en base a orden táctico y mucho sacrificio obteniendo resultados.

Central logró conseguir sus primeros triunfos en el campeonato, ante rivales complicados. Pudo hacerlo para levantar su alicaída imagen en la Superliga. Fueron tres partidos en los que no recibió goles y ante rivales de jerarquía, como Talleres en Córdoba, Boca de local y nada más y nada menos que como cierre de año, el clásico ante Newell's Old Boys, donde estrenó además una bandera que dio que hablar.

Como frutilla del postre, Independiente salió campeón de la Copa Sudamericana en tierras brasileñas y le posibilitó al elenco de Fernández jugar la próxima edición de esa competencia. La dirigencia confirmó a Fernández en el cargo, y sumó a Nértor Ortigoza como primer refuerzo, un jugador de experiencia que puede darle la templanza necesaria en la mitad de la cancha de un conjunto que si conserva lo que tiene y suma alguna cara nueva más, puede dar que hablar en el 2018.

Paulo Viglierchio
(Especial para RosariNoticias)



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