Con el tradicional cruce, jóvenes del Norte cerraron otra temporada de integración


Como cada verano, el proyecto Barrios de Cara al Río llenó de jóvenes las mañanas del Balneario La Florida. Se trata del programa socieducativo que busca acercar al ámbito ribereño a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que asisten a los centros de convivencia barrial Rucci, Nuevo Alberdi, Travesía, La Esperanza y Los Cedros, en el distrito Norte.

En este marco, el lunes 29 de de enero, alrededor de treinta jóvenes concretaron la travesía para la cual se habían estado preparando desde diciembre, acompañados de sus profesoras y profesores. “Tomen agua antes de salir, hidrátense bien. Y disfruten mucho de esto”, se escuchaba decir a los docentes.

Con un leve viento del noreste, que mantenía calmas las aguas del Paraná, las embarcaciones comenzaron el recorrido hacia la isla. Comandada por los más expertos, la flotilla recorrió la costa de La Florida casi hasta el puente Rosario-Victoria y, desde allí, aprovechando la corriente que los devolvía algunos metros río abajo, comenzó a cruzar el Paraná hasta el parador Bambú.

Una vez en la otra orilla, el grupo aprovechó para descansar, explorar el entorno isleño, compartir mates y galletitas y recibir una charla por parte de Gabo, uno de los educadores, acerca de la importancia del cuidado del medio ambiente de la isla y el río.

“Cuando uno empieza a querer la fauna y la flora, se da cuenta de muchas cosas y hace un trabajo para adentro de cada uno. La experiencia de este entorno te ayuda a cuestionarte un montón de cosas de la vida cotidiana. La vida es un constante aprendizaje y el camino que buscamos nosotros es el camino de lo lúdico: intentamos enseñar a través del juego", compartió el docente.

Lucas, Axel y Julián, del CCB Los Cedros, aseguraron haberla pasado “re bien” durante el cruce. “Estuvo linda la cruzada, es la primera vez que lo hacemos”, dijeron y destacaron como “muy importante para nosotros aprender a andar en kayak, cómo remar para no cansarnos y cómo hacer rescates, eso sirve mucho. Está lindo el río y la isla, y hay que cuidar la naturaleza”, contaron entre risas.

Pablo D'Orazio, coordinador de ese CCB e impulsor del proyecto desde sus orígenes, destacó a su vez: “Este es el quinto cruce en cuatro años. Es la culminación del ciclo de verano, que implica un conocimiento de la corriente, los vientos, el manejo de la embarcación. En la isla pueden apreciar otra flora, otra fauna, y pueden comparar y reflexionar en torno a las diferencias entre una costa y otra del río”.

Aquellos con menos experiencia que todavía no están en condiciones de realizar el cruce, también tendrán su jornada de navegación: el miércoles 31 de enero, entre las nueve y las once de la mañana, otro grupo de jóvenes realizará una travesía a lo largo de la costa rosarina, sin ingresar al canal. El broche definitivo de la temporada llegará el miércoles 7 de febrero, cuando se realice la típica entrega de diplomas a todas y todos los participantes de la iniciativa. El proyecto

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