Mediación municipal: una alternativa para la resolución pacífica de conflictos


Hace 15 años que los rosarinos cuentan con una herramienta gratuita que habilita más y mejor convivencia convirtiéndolos en verdaderos protagonistas de la resolución de sus conflictos. Con sede en cada centro municipal de distrito, a lo largo de 2017 se concretaron 2.000 mediaciones, con un 80% de resolución favorable. La cifra supera por 529 a las mediaciones de 2016 y por 1.100 a las de 2014, demostrando un crecimiento sostenido que supera el doble de las registradas hace 4 años.

El secretario General del municipio, Gustavo Zignago, puso en valor lo que es una clara definición política de la actual gestión al destacar que “la vida en relación se ha complejizado por múltiples circunstancias por lo que debemos sumar y profundizar todas aquellas políticas que tengan en la mira desarticular conflictos”. Flavia vive en la calle Navarro 6700 con su marido y un hijo de apenas unos meses.

Al lado de su casa funciona el taller de Ricardo, que se dedica a hacer servicio técnico y reparación de caños de escape. Más allá de lo previsible, Flavia y su marido comenzaron a notar que los ruidos daban inicio muy temprano, continuaban hasta altas horas de la noche e incluso se prolongaban los fines de semana. Ricardo es un trabajador de tiempo completo. Esta situación alteraba notablemente el descanso de la joven familia.

“Al principio teníamos miedo porque uno está denunciando a otro ante un juez, y el otro puede quedar medio molesto, pero después vimos que era un momento de diálogo”, expresa Flavia al recordar la mediación que les propuso el municipio, después que asentara su reclamo en el Centro Municipal Distrito Noroeste.

Luego de los respectivos encuentros de las mediadoras con cada una de las partes por separado y, finalmente, con ambas, se logró construir un acuerdo de convivencia por el cual Ricardo se comprometió a evitar las actividades más ruidosas en horas de descanso y durante los fines de semana.

 Flavia cuenta que, si bien el taller sigue funcionando con sus ruidos característicos, la situación mejoró notablemente porque se respetan las horas de descanso. “Yo sé que mi vecino tiene que seguir trabajando, por eso también tengo que adaptarme, es un 50 y 50, cada uno tiene que poner su parte”, expresó. La vecina se muestra muy satisfecha con el proceso: “Pasás de la queja con tu vecino a realmente trabajar el tema. Gracias a la mediación nos enteramos de muchas normas de convivencia que no conocíamos y cada uno se comprometió a hacer algo para mejorar la situación.”

Los temas más frecuentes

De la totalidad de mediaciones efectuadas, un 70% está vinculada al uso inapropiado de espacios comunes. El tema incluye diversas problemáticas como la ocupación de veredas, el mantenimiento de pasillos, la obstrucción de las calzadas por la concentración de vehículos junto a los talleres mecánicos, disputas por el uso de lugares en vecinales y clubes.

El 8,3 % de los conflictos tiene que ver con filtraciones de humedad que se producen de una a otra vivienda. Inmediatamente después, con un 7%, aparecen los reclamos generados por daños en veredas o viviendas linderas a las obras en construcción. Bajando en la escala, un 6% se encuadra en ruidos molestos originados por bares nocturnos, cultos religiosos, fábricas, galpones y depósitos de mercaderías y hasta animales domésticos.

El resto de los casos tiene que ver con problemas ligados a la ubicación no reglamentaria de árboles y enredaderas, extensión de éstos por fuera de los límites de medianeras, uso irregular de terrenos públicos y privados, construcción de ventanas no reglamentarias y falta de pago de expensas comunes en edificios, entre otros.

Zignago ponderó no sólo la posibilidad que los conflictos se resuelvan en una instancia más cercana a la gente sin la necesidad de acudir a la Justicia, sino también la entidad que adquieren “esas resoluciones” en relación a la perdurabilidad, por haber sido los propios interesados quienes construyeron la solución del problema.

Según los responsables del área, el gran volumen de solicitudes encontró un porcentaje elevado de resolución. En un 80% de los casos, el proceso de mediación concluyó con la construcción de acuerdos satisfactorios para ambas partes, los que permitió resolver el conflicto y restablecer los lazos dañados a través del diálogo y el establecimiento de nuevas pautas de convivencia.

Un ejemplo taxativo es el compromiso que tomaron algunas empresas para solucionar los problemas vinculados a ruidos molestos, ofreciendo la colocación de vidrios o materiales aislantes de mayor espesor en las viviendas afectadas. La efectivización en tiempo y forma de lo pautado en la mediación permitió reducir las molestias que habían originado el conflicto.

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