La ONU advierte un retroceso global de los derechos humanos


Un escenario generalizado de deterioro de los derechos humanos y un aumento del racismo y la xenofobia, en parte facilitado por la protección de grandes potencias a gobiernos violentos, es el diagnóstico al que arribó la cúpula de la ONU durante la reunión anual del Consejo de Derechos Humanos (CDH) que se inició hoy en Ginebra.

“Si hubiéramos prestado más atención a los derechos humanos a nivel mundial durante las últimas dos décadas, se podrían haber salvado millones de vidas”, sostuvo el secretario general de la ONU, António Guterres, al inaugurar la 37ª sesión del Consejo de Derechos Humanos (CDH) en la ciudad suiza.

Esta sesión es la primera y más importante del año de este órgano, puesto que a ella acuden dignatarios de decenas de países interesados en abordar los asuntos más urgentes en este ámbito, y además es la instancia previa a la renovación del cargo de Alto Comisionado para los DDHH del organismo.

Ante un panorama global de aumento de la violencia y la discriminación, Guterres alertó que “el mundo está siendo testigo de un aumento de la xenofobia, del racismo y de la intolerancia, incluidas expresiones antisemitas y de odio contra musulmanes”.

La máxima autoridad del organismo multilateral dijo que se mostró preocupado en particular por el resurgimiento de ideologías de extrema derecha que tienen entre sus víctimas a refugiados e inmigrantes.

Al tomar inmediatamente después la palabra, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, denunció que “la opresión se ha puesto otra vez de moda” y que “los principios elementales de las libertades están en retroceso”. “Se ha perdido hasta la vergüenza de defender tales posiciones” lamentó, mencionando el caso del primer ministro de Hungría, Viktor Orban, quien recientemente dijo en público que no desea ni él ni sus conciudadanos que su color de piel se mezcle con el de otros.

El alto comisionado apuntó como responsables del auge de violaciones de los derechos humanos a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, China y Rusia) por utilizar el veto para impedir medidas contra gobiernos que perpetran crímenes contra sus poblaciones.

Este fue el último discurso que pronunció Zeid ante la principal sesión del año del CDH antes del final, en septiembre, de su mandato, que optó por no repetir con el fin de mantener toda su independencia a la hora de denunciar a los Estados. Durante el ejercicio de su cargo, el funcionario recibió elogios de la sociedad civil que resaltó su carácter “apasionado” y de “incansable” defensor de los derechos humanos, que no ha cedido ante presiones políticas o financieras de los gobiernos cuando se ha tratado de denunciar graves abusos y amenazas de diversa índole.

En esta sesión inaugural del CDH, la voz de la sociedad civil fue transmitida por el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, quien denunció que “en cada parte del planeta, innumerables civiles son el blanco de combates, están detenidos en condiciones inhumanas o han sido forzosamente desplazados”.

Explicó que esto ocurre por la violación continua de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho humanitario que todas las partes en un conflicto armado deben respetar, en particular los agentes que actúan bajo orden de los gobiernos. Maurer recordó que si hoy en día los beligerantes “pueden ganar batallas, raramente se ganan guerras”, y que los conflictos se vuelven cada vez más de largo plazo, prolongándose en algunos casos por décadas y dejando un gran saldo de destrucción.

En esta primera sesión, en la que participan ministros de veinticinco países, se escucharon reflexiones sobre la brecha que hay entre los compromisos que los países hacen cada año ante el CDH y sus actuaciones reales.

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