Elecciones legislativas en Italia buscarán mayorías para elección de primer ministro

Cincuenta millones de italianos están convocados a las urnas para votar hoy en unas elecciones legislativas que se presume abrirán un largo proceso para la formación del nuevo gobierno. Se espera un escrutinio algo más largo de lo habitual teniendo en cuenta la complejidad de la ley electoral "Rosatellum bis".

Según ella cada una de las dos cámaras elige al 37% de sus representantes por sistema de colegio uninominal mayoritario, al 61% con sistema proporcional de listas y al restante 2% a través de los votos desde el exterior que llegaron por correo entre el jueves y hoy.

Los 630 diputados y 315 senadores que serán elegidos para dar forma a la XVIII Legislatura de la república asumirán sus bancas recién el viernes 23 de marzo, según el decreto del presidente Sergio Mattarella al convocar a los comicios a fines del año pasado. El actual primer ministro, Paolo Gentiloni, seguirá "en funciones y con plenos poderes" al menos hasta esa fecha.

Una vez asumidos, los parlamentarios elegirán al presidente de cada una de las cámaras y recién el 25 se formarán los "grupos parlamentarios" que conformarán el mapa político del país para los próximos cinco años. A partir de entonces, Mattarella llamará "a consulta" a los representantes de cada uno de los grupos, que no necesariamente respetarán las alianzas con las que compiten mañana, para escuchar sus opiniones sobre el futuro Ejecutivo.

Si en esas rondas Mattarella recibe un apoyo mayoritario a un partido o una coalición para dar inicio a un nuevo gobierno, el mandatario podría encargar la formación del gobierno a esa fuerza política. En ese caso, la formación deberá someterse al voto de confianza en Diputados y en el Senado antes de considerarse en funciones.

Más allá de la dificultad de proyectar escaños con el sistema de asignación de la "Rosatelum bis", si una fuerza obtiene más del 40% tiene serias chances de lograr formar gobierno, según dijo a Télam el redactor de la ley electoral, el diputado Ettore Rosato.

El presidente puede elegir entre un "pre-encargo" que solamente explore las posibilidades de conseguir los votos o un "encargo pleno" que también le pida al designado una lista de posibles ministros, que de todos modos se presentan en reserva y pueden tener eventuales vetos presidenciales.

Si en cambio en las rondas de consulta Mattarella encontrara dificultad para visibilizar una mayoría clara dispuesta a apoyar un nuevo gobierno, podría nominar un "explorador" que facilite la articulación de un consenso en torno a una fuerza o alianza. Incluso puede ser el mismo mandatario quien asuma ese rol para dar forma a un "gobierno del presidente"; como hizo en 2013 Giorgio Napolitano con la designación de Enrico Letta como primer ministro.

En caso de que todas esas posibilidades naufraguen, y que tampoco haya respaldo de las fuerzas para un gobierno "de gran coalición" transversal, Mattarella podría disolver nuevamente las cámaras y convocar a nuevas elecciones, en un panorama similar al de España en 2016.

Una última hipótesis similar a esa empieza a sumar adeptos lentamente: la disolución de las cámaras pero con la posterior convocatoria a un gobierno de objetivo, que no sería otro que la redacción y sanción de una nueva ley electoral para volver a las urnas y recomenzar el largo ciclo de la formación de un Ejecutivo.

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