Más allá de Lifschitz, la reforma constitucional en la provincia es necesaria e importante


Por estos días, se debate en la provincia sobre la necesidad o no de una reforma constitucional, hay impulsores y detractores por igual. La actual data de 1962, y si bien en algunos aspectos puede ser reformada para bien, ha servido hasta el momento para garantizar la vida de los santafesinos, sus derechos y garantías, pero creemos que no vendría mal actualizarla, para hacerla mas moderna, acorde a los tiempos actuales.

"El proyecto de reforma constitucional deberá ser presentado antes del 1 de mayo y deberemos votarlo en 60 días para que podamos dar con los tiempos", indicó el senador provincial Felipe Michlig esta semana, queriendo ponerle plazo al asunto, algo que preocupa al gobierno provincial y al propio gobernador, que quiere incluir en la reforma la reelección, no para su sucesor, sino para él mismo, algo que no convence del todo ni a sus propios compañeros de ruta.

Desde el gobierno indicaron que los partidos políticos recibirán en los próximos días un borrador del proyecto para reformar la Constitución, el que se deberá ser girado a la Legislatura de Santa Fe y que puertas para adentro, el Frente Progresista viene cocinando a fuego lento desde hace más de dos años.

En el peronismo, algunos senadores cenaron con Lifschitz, y entre mollejas y Malbec, dieron el visto bueno para avanzar en la reforma, aunque se sabe, tienen votos en la cámara, pero no son los principales referentes partidarios provinciales. No están seguros desde el PRO, es más, su máximo dirigente local, Roy López Molina lo consideró un gasto innecesario y hasta se atrevió a tirar cifras sobre el costo que tendría una eventual reforma.

Nadie duda que sería alto, hay que llamar a elección de constituyentes, brindar apoyo publicitario a los candidatos, alquilar predio de dimensiones adecuadas para su realización, hoteles para los constituyentes, asesores, traslados, viáticos, comida, ordenanzas, taquígrafos, equipos de sonido, una infraestructura inmensa, nada barata por cierto, pero perfectamente amortizable en el tiempo, considerando que esto no se realiza hace más de cincuenta años.

Hay cientos de derechos que no están contemplados en la constitución actual. La vida cambió mucho en 56 años, la sociedad se volvió más igualitaria, hay nuevas costumbres, tendencias, libertades, que nuestra constitución no abarca. Pero además algunas necesidades discutibles sobre las que se deberá avanzar.

La unicameralidad es una de ellas, nada saldría la reforma constituyente al lado del ahorro que implicaría tener sólo una cámara provincial de representantes. El costo beneficio sería enorme. La autonomía municipal, las reelecciones indefinidas, la duración del mandato de los presidentes comunales, y varias más sobresalen sin demasiado detalle en este apretado análisis.

Sería un despropósito desaprovechar la oportunidad de actualizarnos poniendo cómo prioridad no permitirle a Lifschitz su deseo de reelección. Dejando de lado ese tema, seguramente sería más sencillo y se encontrarían mayores consensos.

Habría que ver si al socialismo le sigue interesando modificarla si no se incluye ese tema específico. Más allá de la coyuntura electoral, hasta podría apostar que el PRO tendría más convencionales constituyentes en una elección a realizar el año próximo que en otras elecciones venideras, subido a la ola nacional.

En fin, las tres principales fuerzas políticas de la provincia debatirán en los próximos días si finalmente se reforma la Constitución Provincial. Esperemos que la madurez política esté sobre la mera especulación. Los estadistas sobrevuelan cuestiones meramente circunstanciales, y ponen los objetivos generales por delante de los intereses personales, habrá que ver si los dirigentes están a la altura de las circunstancias, o son sólo aves pasajeras que no dejarán de lado su propia conveniencia.

Fernando Viglierchio

Director periodístico

RosariNoticias



    





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