El niño de 11 años asesinado por la policía no tenía rastros de pólvora en sus manos


Los resultados de las pruebas de ADN realizadas a la pistola calibre 22 hallada en la escena del crimen de Facundo Ferreira determinaron que no había rastros genéticos del niño de 11 años. La información compromete más a los oficiales que ultimaron al niño, que primero habían asegurado que había dos armas de fuego y luego solo una.

El test ADN en el arma calibre 22 secuestrada la madrugada del 8 de marzo, que la Policía dice que utilizaron los jóvenes para dispararles, dio negativo, por lo que no existen pruebas de que el joven la haya utilizado. Asimismo, tampoco se pudo determinar quién utilizó esa arma,ya que tampoco se halló material genético de otras personas en ella.

De acuerdo a la versión policial, la noche del 8 de marzo los policías Nicolás González Montes de Oca y Mauro Gabriel Díaz Cáceres interceptaron a seis jóvenes que se movilizaban en tres motos en la zona del Parque 9 de Julio. Al comenzar la persecución, de acuerdo a la versión policial, los jóvenes abrieron fuego contra los uniformados, quienes respondieron el ataque con balas de goma y luego con sus armas 9 milímetro reglamentarias.

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