Golpea fuerte a trabajadores la crisis de algunos medios periodísticos locales


Desde hace un tiempo a esta parte, algunos de los medios periodísticos más importantes de la ciudad tienen problemas para abonar los salarios a los trabajadores, lo hacen a cuentagotas, en cómodas cuotas, con vales obtenidos mediante canjes publicitarios, y esto repercute negativamente en el producto final que ofrecen, se hacen interrupciones de emisiones, se acotan suplementos, o se reemplazan contenidos locales por notas de circulación nacional masiva, proveniente de agencias periodísticas.

Los trabajadores de LT3, sufren las consecuencias del desmanejo de los supuestos titulares desde hace tiempo, cambio de manos, ingreso de capitales de dudosa procedencia y hasta dueños indeterminados. Como consecuencia de ello, resulta cada vez más frecuente escuchar mucho más música que programación, ya que los trabajadores optaron por declinar tareas por turnos de dos horas por falta de pago de sus haberes.

Esta semana le tocó el turno a LT8, emisora que perteneciera al grupo Vila - Manzano, hoy en manos de vaya a saber quien, funciona en la clásica casona de calle Sarmiento del Diario La Capital, donde también lo hace La Red, subsidiaria de la licencia nacional, donde varios de sus trabajadores lo hacen en negro, y cobran gracias a algunos canjes propios.

En el Diario El Ciudadano, que perteneciera a Eduardo López, ex presidente rojinegro y a Orlando Vignatti, se formó una cooperativa de trabajo, llamada La Masa, que subsiste gracias al esfuerzo de sus trabajadores, que se negaron a perder su fuente laboral y el indispensable aporte del Estado, en todos sus niveles.

Hablando del Estado, ha reducido, mejor dicho conservado, la pauta del año pasado a la mayoría de los medios de comunicación, en la misma cifra, sin conceder siquiera un "aumento macrista", nos referimos al 15%, que seguramente tendrán que afrontar los medios para actualizar salarios a sus trabajadores y afrontar incremento de costos.

Los privados son cada vez menos, la carpeta publicitaria se ha achicado notablemente, quedan cada vez menos empresas anunciantes, son "los monstruos", las grandes, que utilizan agencias de publicidad que les manejan la pauta, y resultan poco accesibles para los medios de mediana magnitud.

Así las cosas, los miles de estudiantes de periodismo que hay en la ciudad, donde la oferta educativa se ha multiplicado exponencialmente, se encontrarán con un mercado laboral acotado, de cada vez menos medios a disposición para trabajar, que cada vez pagan menos, y donde incluso hay que salir a vender publicidad para ejercr el oficio para el que se prepararon.

          

     

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