Nunca pensé encontrarme con el diablo, tan vivo y sano cómo vos y yo


Tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, debe ser un perro. El FMI no solo es el mismo que siempre impuso planes económicos nefastos para el país, con consecuencias trágicas, sino que también es el mismo que “ayudó” a Irlanda, Italia, España y Grecia, inmersos en posteriores planes de ajuste fiscal que sus pobladores debieron padecer por años.

El Gobierno anunció esta semana la vuelta al Fondo Monetario Internacional, con los grifos cerrados de préstamos internacionales, pagando cada vez más por cada uno de ellos, y cercado por futuros vencimientos de deuda difíciles de afrontar, por la fuga de capitales tras la imposición de impuestos a la renta financiera, el macrismo decidió asumir el costo político y ponerse a resguardo de una corrida cambiaria que podría hacerlo trastabillar en sus intenciones de perpetuarse en el gobierno.

Apoyados en la idea que este es el único camino para sostener el gradualismo para asumir los costos de tanta fiesta durante “la década ganada” y que esto se debe “al desastre que nos dejaron”, sin un milímetro de autocrítica, buscando retornar a fantasmas del pasado, Cambiemos se alinea detrás de una estrategia económica criticada por su propio ministro de Economía, que como tantos, no resiste un archivo y fue ridiculizado en el video de TN sosteniendo un cartel que rezaba la frase “no volvamos al Fondo”, cuando aún era analista económico del Grupo Clarín.

Pero no solo eso le sucedió a Cambiemos en la desesperada intentona de sostener la economía a flote. El Banco Central tuvo que recurrir a vender dólares a futuro, algo que era considerado delictivo y motivo por el cual se juzga todavía por presunta traición a la patria a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner que se supone deberá ser absuelta en breve por aquel “delito”, a riesgo de tener que agrandar las cárceles para albergar a los funcionarios de la actual administración en la misma celda.

Pero en el terreno de las contradicciones, la alter ego de Cambiemos y cofundadora Elisa Carrió, salió a pedirle al campo, aquel aliado con el que cortaban rutas durante el kirchnerismo y paralizaban la producción en reclamo de la baja de las retenciones a la soja que liquidará dólares de la cosecha para “hacer patria”. “Nosotros los ayudamos a bajar las retenciones en su momento, es hora de devolver favores”, decía la líder de la Coalición Cívica. Les habló con el corazón y le contestaron con la billetera. “No es momento de liquidar divisas, los granos son nuestros y es nuestro derecho retenerlos hasta cuando lo creamos conveniente".

La desesperada suba de las tasas de interés, llevándolas al 40% por ciento fue otro esfuerzo de la economía nacional por tratar de evitar la fuga al dólar, pero nadie pone dinero en un banco por más que le prometa duplicarlo en una situación coyuntural tan débil, donde el riesgo de perderlo todo es superior a la extraordinaria ganancia prometida, y así las cosas, el viernes, lejos de colocar dinero la gente hacía prominentes colas en los bancos por sacar sus depósitos lo antes posible por temor a un nuevo corralito, que de hecho se dio en algunas sucursales bancarias, que decían no contar con el dinero físico para entregarlo a sus clientes.

Basta apreciar la interminable fila de camiones de caudales en Ezeiza, para darse cuenta que los billetes estadounidenses se van del país y no se quedan guardados en los bancos. La bicicleta financiera se hizo un festival en la Argentina macrista, pero la bonanza parece haber llegado a su fin. Moddys tocó el pito y dijo “parece haber llegado el momento de dejar la Argentina”, y sus miles de inversionistas con capitales golondrina sacaron sus depósitos del país.

El JP Morgan encabezó la huida y sacó miles de millones de dólares (U$S 1.500), pero Carrió busca a un banco que sobre el cierre de una jornada vendió un millón de dólares, creyendo que es el culpable político de la fuga de capitales del país. Así las cosas, y en medio del inminente riesgo de un regreso sin escalas a la crisis del 2001, la gente empieza a tener temor cierto a un nuevo corralito.

Y no nos hace falta ir lejos, en nuestro propio portal, una nota del secretario general de la Festram, Claudio Leoni, de enero del año pasado, donde advertía que Macri preparaba un nuevo corralito, se puso entre las “mas vistas de la semana”, alterando incluso la lógica que las notas más nuevas son las que frecuentemente ocupan ese lugar, pero evidentemente los buscadores de Internet redireccionan hacia la palabra “corralito” cuando la gente se refiere a aquella restricción de sacar su dinero de los bancos.

El martes vencerán al menos el 50% de las Lebacs que están depositadas en los bancos. Si la gente decide masivamente no renovarlas, el país podría ingresar en problemas antes de lo previsto. El Gobierno mantuvo reuniones incesantes durante el fin de semana tratando de evitar ese destino. Renovará las propias, las que están en manos del Anses, las de empresas estatales, pero teme por el destino de la mayoría. Un vuelco al dólar de los tenedores de Lebacs podría derrumbar la frágil economía nacional en horas, y llevar la cotización a límites insospechados. Detrás de ella iría la inflación, los combustibles, los alimentos y probablemente las tarifas. Y el resto, lo dejo a su imaginación.

“Nunca pensé encontrarme con el diablo, tan vivo y sano como vos y yo”, decía una vieja canción de Seru Girán, y Macri, en menos de dos años va a su encuentro. Los planes del FMI no variaron, son los mismos de siempre, reducción del déficit fiscal a costa de despidos de trabajadores estatales, congelamiento de jubilaciones y pensiones, reducción incluso de los montos que se abonan bajo ese concepto, aumento de la edad jubilatoria, proceso de desinflación mediante recesión, llamado estanflación, venta de empresas estatales, flexibilidad laboral, y todas esas cosas ya escritas en el manual de ajuste fiscal, que usted ya sabe, y no le pienso reiterar.

Fernando Viglierchio
Especial para RosariNoticias

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