Santa Fe presentó en Buenos Aires la colección de los 300 mil libros que se leen en las escuelas


La provincia de Santa Fe, a través del Ministerio de Educación, presentó este miércoles 9 de mayo, en la 44° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la colección “Redes de tinta”, once libros clásicos de la literatura universal y latinoamericana, que los estudiantes leen en la escuela y con sus familias. La presentación estuvo a cargo de la ministra de Educación, Claudia Balagué, y se realizó en la sala Tulio Halperín Donghi, del Predio de La Rural, que estaba colmada de espectadores.

La ministra estuvo acompañada en el panel por Alejandra Cardini, directora Programa de Educación de CIPPEC, y por Mariano Schuster, jefe de Redacción de La Vanguardia. Entre el público había autoridades ministeriales, invitados especiales, docentes y alumnos de las escuelas 393, 407 y 309 de la provincia, que implementan las Tertulias Literarias.

“¿Por qué un libro? ¿Por qué resulta uno de los principales elegidos a la hora de pensar qué más podemos llevar a manos de nuestros estudiantes?”, interpeló la ministra de Educación santafesina, al inicio de su presentación.

“Porque en esta historia aprendimos y comprobamos que el libro nos abre al mundo: nos acerca a saber, comprender, disfrutar, ampliar horizontes, imaginar, crear, compartir, escuchar, escribir, viajar al pasado, viajar al futuro, viajar al interior de cada uno, reúne a la familia, invita a tomar la iniciativa, a construir nuevos relatos con otras tecnologías, a comunicarnos, a ser mejores personas. Elegimos el libro, porque abrirlo es como iniciar un viaje al centro de tantas historias, del que nunca volvemos siendo los mismos”, explicó Balagué.

Para llevar adelante esta estrategia de lectura en Tertulias Literarias, el Ministerio de Educación provincial editó 300 mil ejemplares (100 mil se entregaron el año pasado y otros 200 mil se distribuirán este 2018) de once libros, agrupados en nueve volúmenes, destinados a estudiantes de todos los niveles educativos, y formó a todos los docentes en el dispositivo de lectura y escritura, a través del programa Escuela Abierta.

“La calidad de estos ejemplares nos hace sentir orgullosos. Lo que distingue a esta historia, es que no solo recuperamos obras de nuestro acervo cultural, las editamos y entregamos a los estudiantes, sino que lo hacemos en un tiempo y espacio escolar, instituidos especialmente para la lectura, con un docente moderador, especial y afectuosamente formado para garantizar que se pongan en juego todas las consecuencias maravillosas de la lectura”, amplió Balagué, quien explicó a la audiencia cómo fue el cuidadoso proceso de selección de las obras, su adaptación, traducción e ilustración con dibujos inéditos.

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