El socialismo disipó su incipiente interna lanzando un proyecto nacional


La construcción de una alternativa de centro izquierda no peronista parece haber sido la pócima que calmó las agitadas aguas en el socialismo santafesino. La interna entre el gobernador Miguel Lifschitz y el presidente de la Cámara de diputados, Antonio Bonfatti, su antecesor en la Casa Gris. Sepultadas definitivamente las chances ciertas de reelección, vía reforma constitucional, Bonfatti aparece como principal postulante a la sucesión en Santa Fe.

Es cierto que no todo el partido estaba encuadrado detrás de Lifschitz, ni mucho menos el fragmentado Frente Progresista, tampoco el peronismo claro, que mantenía mejores relaciones con el ex gobernador. Así las cosas, el ex intendente de Rosario no se conformaba con una diputación nacional o presidir diputados, en el hipotético caso que el socialismo se impusiera en esa categoría en la provincia y encontraron en el relanzamiento de una alternativa nacional el remedio a la confrontación que amenazaba con ruptura.

Por eso fue Miguel al Festival del Poncho en Catamarca, uno se preguntará...¿Que debería hacer el gobernador santafesino en esa provincia tan alejada de nuestra geografía?, comenzar a mostrarse, a hacer conocida su figura, a recorrer el territorio, y poner su nombre en diarios nacionales. Tampoco asombró que en la semana se reuniera con Margarita Stolbizer, una buena candidata a secundar aspirantes a la presidencia que nunca llegan a conseguir su fin.

Desde momentos en los que alguna vez Hermes Binner salió segundo en una elección nacional donde se estuvo "cerca", a aquellas postulaciones testimoniales del fundador del PS Guillermo Estévez Boero de la década del 80' que el socialismo no tenía un postulante a la presidencia, y Lifschitz parece encaminarse en ese rumbo, convencido de aquella máxima kirchnerista que la mejor forma de salir de un conflicto es hacia adelante.

Sabedores de que los tiempos de Cambiemos están próximos a su decadencia, que la gente perdió la esperanza en el cambio prometido, los del partido de la rosa emprenden nuevamente un camino sinuoso, para no ser furgón de copla de alguna alternativa nacional y popular opuesta a este modelo de hambre y exclusión, a sabiendas que no tienen a priori chances ciertas de imponerse, pero buscando quizás tener presencia legislativa que han perdido por completo.

Por eso se incrementó en los últimos días la pirotecnia verbal entre dirigentes de Cambiemos y socialistas. Corral contra Lifschitz, Macri contra Lifschitz, Cardozo contra el transporte socialista en Rosario, o Angelini y Lifschitz o Fein con Dietrich. Seguro con el correr del año la pelea tendrá nuevos capítulos, y a medida que corra el 2019, las distancias serán más pronunciadas. El radicalismo parece poco dispuesto a seguir al socialismo en la provincia, y a su vez refuerza su alianza con Cambiemos a nivel nacional.

Habrá que ver hasta donde llega esta nueva alternativa, si hasta constituir una fórmula nacional que compita por la presidencia, y además, en el caso de un eventual balotaje, es prescindente como lo fue en las presidenciales 2015, o sólo se queda en el amague y se suma finalmente a una fuerza que compita con chances reales de enfrentar a Cambiemos. Se sintieron excluidos de por ambas administraciones, de allí que no tengan otra alternativa a diferenciarse. 






         

Entrada más reciente Entrada antigua
.: Otro camino a la información :.

diputados

Ojo SF