Penoso operativo de seguridad de la Copa Santa Fe amenaza la continuidad de la competencia


En la tarde de este domingo, Rosario Central visitó a Colón de Santa Fe en la Capital provincial. Un puñado de hinchas del elenco visitante, que jugó con su división reserva dirigida por el Kili González debieron retirarse del encuentro en el entretiempo, en medio de agresiones por parte de la parcialidad local y bajo una intensa golpiza >con balas de goma incluídas> por parte de la policía provincial afectada al operativo de "seguridad".

Cabe destacar que la organizadora del evento es la propia provincia, y debería ser quien garantice la seguridad de los estadios donde se desarrolla la competencia, como también lo es en cualquiera de los eventos deportivos que se desarrollan en territorio provincial.

Como cada vez que elencos de la ciudad de Rosario viajan a Santa Fe, los simpatizantes que acompañan a los equipos de la ciudad son agredidos por las fuerzas de seguridad, que en lugar de protegerlos de supuestas agresiones por parte del público local, son ellos mismos quienes se encargan de golpearlos, perseguirlos, dispararles sin sentido y desalojarlos de las cercanías del estadio.

Los incidentes en el Brigadier López comenzaron cuando la parcialidad local intentó arrebatarle una bandera a la hinchada Canalla, allí comenzaron los insultos, el lanzamiento recíproco de plateas por encima del alambrado, y el posterior ataque a puro bastonazo y balas de goma por parte de la policía, hasta que ningún hincha de Central quedó en la cancha.

Los visitantes viajaron los 171 kilómetros que separan Rosario de la capital provincial, abonaron su ingreso al estadio y vieron tan solo 45' minutos de juego. Más allá de eso, vivieron una circunstancia violenta, habiendo la mayoría de ellos sólo intentado pasar una tarde agradable viendo a su equipo favorito. Nadie ignora a esta altura que hay gente que no va a ver los partidos, que traslada sus frustraciones a los estadios, y que siempre en medio de simpatizantes se esconden inadaptados, lejos de justificarlos, desde aquí instamos a su individualización y prohibición de concurrencia a eventos deportivos.   

La provincia es una de las principales promotoras del regreso del público visitante a los estadios de fútbol y siempre aseguró que está garantizada la seguridad para ello. Sin embargo, hoy en el Cementerio de los Elefantes no fueron capaces de armar ni siquiera un pulmón entre ambas parcialidades, ante el menor incidente obraron con mayor violencia que la que venía de las tribunas y despojaron a la varias personas de su derecho a presenciar la mitad de un espectáculo deportivo por el que habían abonado su entrada. No fue este precisamente un evento de masiva concurrencia, la Copa Santa Fe no convoca multitudes, los equipos juegan con mayoría de suplentes, pero si aún  así las autoridades provinciales no son capaces de garantizar seguridad.

Rosario Central como institución, actual campeón del certamen, debería analizar seriamente en seguir jugando esta competencia si la provincia no garantiza la seguridad de sus simpatizantes. Vanos resultaron los esfuerzos del Kili González por intentar calmar a los policías que jugaron al tiro al blanco con la parcialidad auriazul. Vergonzozo. 
 

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