Puja de gremios con el Gobierno por el valor del nuevo salario mínimo


En medio el conflicto del gobierno con el moyanismo y otros gremios, en la segunda semana de agosto el Ministerio de Trabajo convocará a las centrales obreras -la CGT y las dos CTA y también a las cámaras empresarias- al Concejo del Salario para definir el nuevo salario mínimo: la propuesta oficial es ajustar ese número -hoy en $10 mil- en un 25%, la nueva pauta aplicada en los acuerdos de revisión, que sería rechazada por los sindicalistas, que pretenden un mínimo un 30%, el piso de la inflación estimado para este año.

La escalada inflacionaria de los últimos 3 meses hizo caer la pauta oficial del 15% que firmaron distintos gremios, que ahora intentan recomponer salarios con un plus del 10% y cuyo puntapié inicial lo dio la Federación de Empleados de Comercio, tal como fue informado en exclusiva por este diario en su edición del 27 de junio.

El último martes el propio Mauricio Macri vaticinó que la inflación terminará en 2018 “alrededor del 30%”, duplicando lo previsto en el presupuesto, alza que atribuyó al “tormentón” que, sostiene, disparó la cotización del dólar y que generó una crisis financiera aún en ciernes. Lo cierto es que el IPC aún no encuentra su techo: a las subas tarifarias en transporte, ayer se confirmó que desde mañana sube el subte a $12,50 y las naftas nuevamente la semana próxima.

Con paritarias a la baja, el gobierno intentará actualizar el salario mínimo, vital y móvil y llevarlo a $12.500: informalmente se conoció que se aceptaría una suba del 25%. Esa suma también representa una herramienta de cálculo para determinar el salario social complementario (SSC), que representa la mitad del mínimo y es percibido por los beneficiarios de planes sociales, como Hacemos Futuro que coordina Desarrollo Social. También es utilizado como parámetro para el piso de los sueldos docentes a nivel nacional y de un sector de los jubilados.

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