El humor y el arte escénico son las piezas clave de un taller en el CMD Sudoeste


El espacio de Comicidad e Inclusión tiene lugar todos los jueves a las 16:30 y sus profesores, Adrián Giampani y María Laura Silva, son los responsables de fomentar este proyecto donde el amor y la igualdad son valores fundamentales.

En el marco de los espacios culturales que la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario ofrece de manera gratuita en distintos puntos de la ciudad, Comicidad e Inclusión ofrece una propuesta de aprendizaje a través del humor y el arte escénico en el que participan jóvenes y adultos con distintas capacidades.

Articula técnicas del teatro desde la comicidad y apunta fuertemente a la inclusión, formando un espacio abierto para el encuentro de la pluralidad de voces y experiencias.

“El desafío es que se armen grupos de teatro donde trabajemos mezclados, personas con discapacidad y sin discapacidad a la par, en el aprendizaje de una técnica teatral que tiene que ver con el humor escénico y lograr que no solo sea un lugar de encuentro y sociabilización sino de producción de arte, y de hecho lo es”, explica Adrián Giampani.

Al taller asisten personas con y sin discapacidad, con principal participación de jóvenes. También concurren acompañantes terapéuticos y alumnos de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres N° 5029 y de la cátedra de Pedagogía de la Universidad Nacional de Rosario.

Los estudiantes participan activamente del taller, comprometidos con la gratificante propuesta, y en momentos determinados aprovechan para realizar las prácticas pedagógicas en este mismo espacio. 

Con respecto a la dinámica del espacio, Giampani afirma que “cuando las personas llegan por primera vez pasa algo, hay una mezcla de sentimientos que se produce porque en general las reacciones son distintas.

Las personas que no tienen ninguna discapacidad se acercan primero a ayudar y a acompañar, hasta que ven que no tienen nada en qué ayudar sino trabajar a la par, expresar, soltar, animarse a confrontar, porque el teatro tiene esto del juego con el conflicto”, remarca.

“Muchas veces los que no tenemos ninguna discapacidad nos replegamos y pensamos que tenemos que hacer el trabajo más fácil, y hay momentos en que eso deja de funcionar así y nos ponemos a jugar todos juntos a la misma escala, en una relación simétrica en el juego teatral; y eso está buenísimo”, aclara el profesor de este dispositivo de integración y producción artística.

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