Advierten que vendrá una ola de empresas que pedirán su concurso


Las elevadas tasas de interés y la dura recesión lleva cada día a más empresas a a considerar como mejor salida su pedido de concurso de acreedores. Lo hacen de manera forzada, sólo para no perecer en la crisis. Esto es algo que se da principalmente en el sector Pyme. Aunque no exclusivamente. La Oficina de Estadística del Consejo de la Magistratura contabilizó 961 casos de concurso preventivo desde principios de 2018 y para esta segunda mitad del año la cifra sería incluso más alta.

El gran problema radica fundamentalmente en la cadena de pagos, ya que las empresas con documentos por cobrar, al pagar las tasas de interés que en un banco público como el banco Provincia llegan al 94% anual más comisiones (o 79,95% si es para el descuento de certificados de obra), ven que con sus magros ingresos, no cubren sus costos.

"Tampoco hay que engañarse tanto: hay muchas empresas que con estas tasas están entrando a la convocatoria de acreedores, y quizás hasta les conviene porque por ahí salen más fortalecidas", dijo el economista Fausto Spotorno de la consultora de Orlando Ferreres.

Efectivamente, muchas firmas buscan no morir en la coyuntura económica y buscan una solución en los juzgados porque entrar en un concurso preventivo congela hasta por lo menos dos años los intereses de los créditos y permite una renegociación con los proveedores.

También se detiene el pago de indemnizaciones por despidos y hasta los reclamos de deudas impositivas de la AFIP. Un oxígeno no menor en un marco de severa recesión. Para las empresas es una movida con mucho riesgo, pero al mismo tiempo no parecen encontrar otro mejor camino dada la situación de la economía argentina.

Pero el problema no es sólo de la Pyme, también se complican las grandes empresas. Tal vez el caso más representativo sea el de Molino Cañuelas, que con una deuda de cerca de 1.000 millones de dólares, está en oferta y sigue sin encontrar un comprador.

"Empezó una reventa desesperada de los bancos de los crédito de las empresas que están en la cuerda floja", dijo recientemente un referente del sector. La caída del consumo local primero y el encarecimiento del costo de financiamiento posteriormente tornaron inviables a muchas empresas. En el caso de Pepsicco, la cesación de pagos la declaró en abril, antes de que se desatara la corrida cambiaria.

En el caso de Tres Arroyos, tiene todas sus cuentas embargadas por deudas y para poder seguir funcionando necesita de un inversor o un comprador que reactive la producción. En este marco las empresas están regaladas, pero por ahora no parece haber un apetito por activos argentinos.

Fausto Spotorno, economista en jefe de la consultora Orlando Ferreres y Asociados, explicó que todavía no es claro que se haya activado un proceso de inversión extranjera y compra de empresas tras la devaluación que dejó la corrida cambiaria.

"Sí hay más interés, sí hemos visto más consultas de compra de empresas, pero no lo veo tan claro al proceso de inversión y de compra en el mercado barato", dijo el especialista consultado.

FUENTE LPO

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