Se vienen importantes subas del precio de los alimentos en los primeros días del mes


Diversos empresarios de la alimentación informaron a cadenas de hipermercados, supermercados provinciales, almacenes y centros mayoristas que los alimentos subirán hasta el 15% en las próximas horas, con la harina nuevamente al frente, lo cual empujará el nivel de inflación de enero.

Fuentes supermercadistas y del sector mayorista detallaron a dicho portal en exclusiva que la empresa Molinos aumentará 15% la harina y el pan rallado; Coca Cola subirá sus distintas gaseosas hasta 14%; la monopólica Unilever (artículos de limpieza e higiene personal), 10%; Papelera del Plata (pañales y papel higiénico; servilletas y rollo de cocina), 7%; vinos Peñaflor, 5%; y fideos de diferentes marcas, también el 5 por ciento.

Los canales consultados señalaron que las listas no contienen una fundamentación de los aumentos de precios. La hipótesis principal es que son subas que, para los empresarios, estaban "pendientes" del año pasado, lo que se denomina "inflación reprimida", en algunos casos por el movimiento del dólar y el valor de insumos como el plástico.

En los supermercados, la situación es terminal porque los proveedores aseguraron: "nos matan con los aumentos a pesar de la recesión".

La decisión de las empresas nucleadas en la cámara Copal deja contradice al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, quien se aventuró a señalar que "en los próximos meses los precios se desacelerarán".

La remarcación de bienes tan sensibles como la harina, los fideos y los pañales, más productos de higiene personal, resulta un "mazazo" a las expectativas oficiales que esperan una baja de la inflación y consecuentemente, de los precios finales para el consumidor.

En un escenario donde se espera una inflación menor, desde una de las cadenas dijeron a este medio que "siguen las tandas de aumentos con el cambio del año; parece que no cambió nada a pesar de la recesión. Estamos a oscuras y no vemos una salida cercana".

Otras fuentes del retail señalaron que las empresas apuestan todavía por mayor rentabilidad, a pesar de la baja en el consumo y "a costa" del bolsillo de los consumidores, un fenómeno que se observa muy especialmente en el mercado argentino. La industria alimentaria registró en el 2018 una fuerte caída en las ventas internas especialmente de la mano de las economías regionales.



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