Macri logró sostener un discurso coherente con su pensamiento en el debate presidencial

En el debate de anoche, Mauricio Macri superó las expectativas, al menos de las de su núcleo duro, al que fue dirigido su mensaje en todo momento. Si bien no supo captar a nuevos adherentes, porque su mensaje careció de propuestas, machacó sobre los latiguillos armados, fustigó con el pasado, Venezuela y la presunta corrupción kirchnerista. Mejoró sustancialmente su oratoria y dicción.

Macri no es un gran orador y eso está claro, los centenares de clases de fonoaudiología a los que se somete el presidente evidentemente han dado sus frutos. Ayer no se trabó, no fue titubeante al pronunciar, estuvo coherente en lo gestual y si bien sobreactuó con algún gesto, podría decirse que aprobó el examen.

A diferencia de sus competidores, Macri tiene amplia experiencia en debates, se sometió a varios para ser jefe de Gobierno porteño, participó del debate presidencial con Daniel Scioli, y en éste que en medio de la debacle económica y política que vive su gobierno, al menos no lo dejó mal parado. Podría decirse que Macri anoche sostuvo el barco a flote, se lo vio algo nervioso, con datos de dudosa credibilidad, describiendo un país que la mayoría de los argentinos no perciben.

Supo utilizar a tiempo alguno de sus ases bajo la manga, se centralizó en Fernández, pero dejó la sensación de siempre contragolpear y no tomar la iniciativa. Perdió algunos votos por derecha con Espert y Gómez Centurión, que se mostraron mucho más liberales que él y eso es decir demasiado, está claro. Habrá que ver que sucede la semana próxima en el otro debate previsto, lo de ayer no le alcanzó para remontar ni un solo punto de la ventaja que Fernández le lleva, pero tampoco la amplió, algo que bien podría haber sucedido.   

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