Estado Islámico anuncia su nuevo líder tras confirmar la muerte de Abu Bakr Al Bagdadi


La organización yihadista Estado Islámico (EI) ha esperado cinco días para confirmar la muerte de su líder, Abu Bakr al Bagdadi, durante una operación dirigida por Estados Unidos el pasado 26 de octubre. ”Oh musulmanes, oh muyahidines, soldados del Estado Islámico (...), lloramos al emir de los creyentes”, dice el mensaje de la organización, en una grabación de unos 8 minutos.

También confirma también la muerte de su portavoz, Abu al Hassan al Muhajir, al parecer alcanzado en un bombardeo selectivo estadounidense en Yarablus, junto a la frontera sirio-turca. En el mismo mensaje, el EI anuncia el nombre del nuevo líder de la organización y sucesor de Al Bagdadi, y el de su nuevo portavoz.

Pero se trata simplemente de nombres de guerra que no son reveladores de nada en absoluto. Abu Ibrahim al Hashimi al Quraishi sería el nuevo califa del Estado Islámico. Y Abu Hamza al Quraishi, el nuevo portavoz oficial. Los hombres Abu Ibrahim -padre de Ibrahim- y Abu Hamza son apelativos de respeto de lo más común.

Al Quraishi es el nombre de la tribu de Mahoma, lo que nos indica que ambos pertenecen a ella. Pero Al Hashimi es el nombre del clan familiar del Profeta, y solo en este caso el nuevo líder pertenecería a él. Sin embargo, son muchas las personas que descienden de este árbol genealógico, no tiene nada de extraordinario.

Hay que recordar que Abu Bakr al Bagdadi era el nombre de guerra de Ibrahim Auad Ibrahim Ali al Badri al Samarrai (de Samarra, en Irak), que pasó a llamarse Ibrahim bin Auad bin Ibrahim al Qurashi al Hashimi al Husseini cuando se convirtió en califa.

Lo que resulta interesante es que la organización, tan degradada como está ahora mismo, disponga de algún miembro con la suficiente legitimidad y con los conocimientos necesarios para ser el nuevo “emir de los creyentes”.

Según el mensaje de audio, el tal Abu Ibrahim es al mismo tiempo un comandante militar y doctor de la ley islámica, es decir, cumple con los requisitos para ser califa. Todo esto tiene sentido, al menos formalmente, porque el Estado Islámico es una organización ortodoxa y el líder debe ser elegido colegiadamente y por consenso.

La formación teológica tiene que ser sólida. Desde luego, no sabemos si en este caso se cumple. En el mensaje se señala que Abu Ibrahim ha sido combatiente, lo que suma un factor nuevo -ya que el difunto califa Ibrahim no lo era-, necesario en estos momentos para una organización de capa caída, que pasó además hace un año por una grave escisión entre rigoristas y reformistas que se liquidó con sangre. En realidad, todo es posible, y no solo una genealogía o una trayectoria inventadas.

Otro detalle significativo del mensaje del EI es que revela que Abu al Hassan al Muhajir, el portavoz muerto por Estados Unidos en un ataque selectivo en Yarablus poco después del supuesto suicidio de Al Bagdadi, era saudí.

Muy probablemente, este hombre es que el aparecía en el vídeo difundido el pasado abril junto a Al Bagdadi, entregándole carpetas con las provincias del califato y adoptando un actitud displicente que revelaba su influencia en el líder y su relevancia.

Por su aspecto, parecía claro que se trataba de un hombre procedente del Golfo. Se creía que Al Muhajir era candidato a relevar al califa Ibrahim a la muerte de éste. Sigue sin saberse por qué Al Bagdadi se encontraba en la provincia siria de Idlib, en buena parte dominada por Al Hayat Tahrir al Sham, que es el nombre con el que actúa desde hace ya bastante tiempo el Frente Al Nusra, la rama siria de Al Qaeda, rival irreconciliable de Estado Islámico. Según una versión, Al Muhajir se encontraba en Yarablus, justo en la frontera de Turquía, preparando el traslado de Al Bagdadi.

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