Inocultables gestos de acercamiento entre el Socialismo y Juntos por el Cambio en la provincia


En los últimos días, comenzó a circular insistentemente la versión que parte del socialismo santafesino, más específicamente la porción directamente relacionada al gobernador de la provincia y futuro presidente de la cámara baja, Miguel Lifschitz se acercaría a Juntos por el Cambio como estrategia para desbancar al peronismo en las próximas elecciones. El sector de Federico Angelini llamó a ampliar el frente opositor, en tanto desde otros sectores <el que compone Lucas Incicco> le contestaron que eso sería regalarle protagonismo al socialismo.

 La interna en Cambiemos está desatada, comandados por el edil rosarino Rodrigo López Molina, un grupo de legisladores nacionales y provinciales tomaron distancia de la estrategia de Angelini durante la reciente elección. Al punto de armar un bunker aparte en el el Hotel Ros Tower, distanciado apenas unas cuadras del de San Lorenzo y Maipú. Cómo respuesta, el diputado provincial y legislador electo propuso ampliar la estrategia opositora en la provincia y abrirla a otros partidos, un convite al socialismo derrotado.

El partido de la rosar enfrenta una de las crisis más grandes desde su irrupción en la vida política santafesina. Perdió la gobernación que le había arrebatado al peronismo hace doce años, y la intendencia de Rosario, que gobernaba desde hace treinta años en manos de un aliado, Pablo Javkin, que a pesar de su reivindicación de pertenencia al Frente Progresista le brindó muy poco espacio dentro del gabinete con el que gobernará la ciudad.

La estrategia de tercios, le dio rédito al peronismo, dividir por tres lo llevó a recuperar la provincia y desde ambas fuerzas opositoras desde el 10 de diciembre piensan en quebrar ese escenario de cara a las próximas elecciones. Aunque parezca mentira, todavía no se fueron pero ya están pensando en el regreso, a la provincia, pero también a la ciudad.

El Congreso del partido socialista en el cual se trató la intervención del distrito CABA, por el acompañamiento inconsulto de Roy Cortina a las listas de Cambiemos, mostró la división socialista. Mientras una parte decidió sancionarlo, otros referentes cercanos a Lifschitz, como la todavía intendenta de Rosario, Mónica Fein y el concejal y diputado nacional electo, Enrique Estévez, votaron en contra. Finalmente se impuso la expresión mayoritaria de intervención.

Finalmente no son pocos los que, números en mano se fijaron que el socialismo realizó una transferencia indisimulable de votos a Mauricio Macri, que le permitió ganar en Santa Fe, por escaso margen al peronismo, revirtiendo una dura derrota en las PASO por más de diez puntos porcentuales. Fue notable el incremento de Macri y la disminución de votos del espacio socialista.

Algún distraído podría pensar que el ideario socialista está en las antípodas del macrismo, y es probable que así sea, pero hay incluso antecedentes de muy buenos acuerdos sellados por ejemplo en Rosario, donde en el Concejo Municipal es testigo de cogobierno desde hace varios años atrás, que en breve podrían reciclarse.   

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