El Concejo Municipal se prepara para un superlunes a toda rosca


El lunes no será un día más en el Palacio Vasallo. Atípicamente, habrá sesión, y vaya que sesión. Podría ser la última del año, si los objetivos planteados por el intendente Pablo Javkin logran imponerse, pero podría haber más sesiones de prórroga, si alguna de las cuestiones consideradas clave por la nueva administración fracasan en su intento de aprobación.

El presupuesto municipal, austero, acotado y mezquino, como el propio intendente definió a la ley de leyes, comenzó a ser debatido ayer, en el Salón de los Acuerdos de Córdoba y Primero de Mayo a pesar que la sesión del día anterior había terminado cerca de las doce de la noche. Se pasó a un cuarto intermedio en lo formal, pero las negociaciones continuarán todo el fin de semana, incluso en el propio Palacio Vasallo.

El pedido de endeudamiento solicitado por el secretario de Hacienda no cuenta por el momento con la cantidad de adhesiones para llegar al recinto. El mismo cuerpo, con otra composición e incluso con Javkin sentado en un una banca le negó a Fein la posibilidad de endeudarse en dólares. Incluso algunos concejales peronistas todavía se golpean el pecho y reinvindican como un logro propio haberlo impedido. La divisa norteamericana estaba en $23 pesos cuando lo hicieron y hoy está en $63.

Además se coló en el debate la delegación de facultades a la Intendencia para aumentar el precio del boleto del Transporte Urbano de Pasajeros. El método, siempre remanido, de conculcar al cuerpo legislativo la facultad otorgada por la Ley Orgánica de Municipalidades y Comunas ya se utilizó en otras oportunidades.

Siempre ocasionó polémica, y hasta el propio Javkin señaló hoy que no es de su completo agrado, pero que se ve obligado por circunstancias ajenas a su voluntad, que son no manejar ninguna de la tres variables económicas del TUP. Salarios, combustibles y repuestos. Nunca fue de esa forma, pero la frase queda bien. De todas formas, el titular del Palacio de los Leones señaló que por lo que queda de diciembre y enero no aplicaría incrementos.

Por el legislativo local, las aguas todavía no se calmaron por las secuelas dejadas por la disputa por la presidencia. La intempestiva salida de Rosselló dejó algunas secuelas indelebles en la composición política de los bloques y facciones partidas que operarán de manera indescifrable. Los ocho ediles que no acompañaron a Schmuck es de esperar que no voten nada. No les queda otra que ser ultra opositores. Habrá que ver hasta donde llegan las lealtades de los acuerdistas. Es probable que estén acordes a las circunstancias. "Nosotros nos oponemos en esto, y acompañamos en aquello". Todo fríamente calculado. No abandonan su rol opositor, pero ceden en alguna de las cosas en disputa. Reparto de oposición a la carta, con roles previamente determinados.

Lo cierto es que nadie quiere venir después de la Navidad a sesionar. Es más, algunos ediles ya tienen pasajes sacados. Muchos de ellos ya deben haber comenzado a arrepentirse, porque sus gastos se verán afectados por el flamante impuesto del 30%. El nuevo oficialismo local no desespera, cree tener los votos necesarios para alzarse con una victoria en el superlunes y llevarse algo de tranquilidad para el comienzo de la gestión. Mientras tanto se asienta, afila los números, y se dispone a atravesar un verano de estudio y preparación para un 2020 que será difícil y complejo, sobre todo desde el magro estado de las finanzas que dejó la administración socialista, tras treinta años en el poder.
       

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