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Si algo demostró la pandemia, es que el tránsito se autoregula


Hoy volvió a funcionar el sistema de Estacionamiento Medido y Pago vigente desde hace un par de décadas en la ciudad de Rosario. Se terminó el "veranito" para miles de automovilistas que llegaban al centro para realizar sus compras, e incluso a quienes venían a trabajar, y retornó un negocio para pocos, que ni siquiera engrosa significativamente los ingresos públicos.

Si algo dejó en claro la pandemia es que el sistema se autoregula, que nadie deja indefinidamente su vehículo estacionado si no lo necesita, que las personas sólo estacionan para hacer sus tareas en la zona central y una vez finalizadas se retiran, dejando lugar a otros que vienen en idéntico sentido. El viejo verso de la rotación es nada más que una excusa para favorecer amigos, propagado por toda la Argentina, y Rosario no es la excepción.

Cobrar por estacionar en plena vía pública se puso de moda allá por los 90', y florecieron empresa que ofrecían "el control del tránsito", con poca inversión. Las municipalidades se deshacían de la responsabilidad de tener que afectar miles de agentes públicos a esa función y de a poco la variable fue ganando adeptos en el país.

Incluso se delegó en las empresa la responsabilidad de labrar actas de infracción <algo reservado a agentes públicos> y la posibilidad de remoción de vehículos. Las empresa incumplieron los pliegos todo lo que pudieron, nunca pusieron a disposición de los usuarios sistemas de control exacto del tiempo de permanencia, unos relojes que llegaron en docenas, agotadas en poco tiempo.

Nadie sabe a ciencia cierta cuanto tiempo le demandará una compra, depende en cuanto se tarde en atenderlo, y en pagar, por lo tanto se da repetidas veces que alguien coloca una ficha de cancelación en el parquímetro de una hora y utiliza media, y otro automovilista vuelve a estacionar en el mismo espacio, vendiéndose dos veces el lugar.

En todos estos días en los que no estuvo vigente el Estacionamiento Medido en la ciudad, contra todo lo que se afirma, el centro nunca colapsó, no se produjeron peleas por el escaso espacio, es cierto también que la actividad estaba restringuida, pero nadie puede asegurar que suceda si todo volviera a la normalidad. Contra quienes piensan que la Municipalidad recauda grandes cifras con el sistema, el canon es bajo, las mayores ganancias se las lleva la propia empresa.

Hay otro de los mitos instalados por quienes defienden el sistema y es que alguna gente usa la vía pública como cochera, que deja ahí su vehículo en forma permanente y tampoco es así, y en todo caso podría ser removido como "vehículo abandonado" si así sucediera. Sí podría darse que alguien utilice su coche de día y por la noche el auto "duerma" en la calle, pero las cosas no son tan sencillas, la inseguridad reinante reservará esta posibilidad directamente a quien no tiene otra opción.

En algo más de 20 años al frente de la concesión, Tránsito Rosario avanzó poco tecnológicamente, más bien podría decirse, sin temor a equivocarnos que el único beneficiado fue el inspector que corrobora el pago por parte de los automovilistas, que ahora lo hace digitalmente. Es cierto, no hace mucho se cambiaron los parquímetros, ahora son solares, pero nada todavía de la promesa de acceder a lugares desocupados con una aplicación como se había prometido en el pliego.

Los comerciantes del área central tienen además una desventaja considerable con respecto a sus colegas del los centros comerciales, que ofrecen el estacionamiento gratuito, incluso controlado por algunos agentes de seguridad privada, mientras que en la calle no solo no hay ese servicio, sino que deben hasta toparse con trapitos que se ofrecen a hacer ese trabajo, no siempre de buenos modos, y con alguna consecuencia indeseada incluso si no se decide a abonarlo.

Se paga por estacionar un servicio tarifado y otro por quien "se lo cuida". Y no es que estemos en contra de quienes ejercen ese trabajo, sólo que la Municipalidad debería garantizar que se haga estrictamente en forma voluntaria y preferentemente en zonas fuera del área afectada al Estacionamiento Medido.

El sistema está concesionado, por varios años más, podría pensarse en indemnizar a la Empresa y darle salida, o directamente dejar establecido que una vez vencida la concesión no se llamará a una nueva licitación. El tan mentado caos vehicular no sucedió, el sistema se autoregula, si la gente viene al centro y hay demasiados vehículos, y no hay lugar para estacionar puede hacerlo en una cochera privada, o en todo caso retornar más tarde. Será hora de analizarlo.

Fernando Viglierchio

(Especial para RosariNoticias)












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