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El Estado alemán tomó fuerte participación accionaria de laboratorio que produce vacuna contra el Covid-19


El Estado alemán se ha hecho con una participación del 23 % en la compañía biofarmacéutica CureVac, cuya investigación en el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19 es una de las más avanzadas del mundo, por 300 millones de euros. La fuente de la inversión será el Banco Alemán de Crédito para la Reconstrucción y Desarrollo (KfW) y el objetivo es «aportar seguridad financiera a la compañía, sin influir en las decisiones empresariales», para evitar inversiones extranjeras sospechosas.

El nombre propio que se esconde detrás de esas inversiones extranjeras es el de Donald Trump, que el pasado mes de marzo ofreció a la empresa financiación a fondo perdido, a cambio de derechos de patente, intentando así con elevados incentivos económicos garantizar para Estados Unidos el derecho exclusivo de una potencial vacuna.

CureVac recibió en junio la autorización para realizar un estudio clínico en personas de una posible vacuna contra el coronavirus, según ha confirmado el Instituto Paul Ehrlich (PEI), competente a nivel federal en materia de vacunas y medicamentos biomédicos.

«La autorización es el resultado de una meticulosa evaluación del potencial perfil riesgo-beneficio de la posible vacuna. El ensayo de posibles vacunas en personas es un importante hito en el camino hacia la aprobación de vacunas seguras y eficaces contra la COVID-19 para la población no sólo de Alemania», señala la institución el comunicado.

En la primera fase del estudio clínico participan 168 voluntarios sanos, de los cuales 144 recibirán la vacuna desarrollada por CureVac. Se trata de la segunda empresa alemana después de la biotecnológica BioNTech en recibir la correspondiente autorización para probar en personas una posible vacuna contra el coronavirus.

En ambos casos se está probando una vacuna RNA que contiene información genética para la construcción de la llamada proteína de espiga del CoV-2 en forma de ácido ribonucleico (ARN). Tesla Inc está fabricando para ella impresoras móviles de moléculas automatizadas a las que llama impresoras, una especie de microfactorías de ARN diseñadas para ser enviadas a lugares remotos, donde podrían elaborar el candidato a vacuna y otras terapias basadas en mRNA, dependiendo de la receta que se introduzca.

Para el uso inmediato contra el coronavirus, sin embargo, está previsto que la vacuna se produzca en instalaciones alemanas, con capacidad para producir cientos de millones de dosis. En su página en internet, CureVac, que cuenta también con sedes en Fráncort y en Boston, informó el pasado 3 de marzo acerca de una reunión personal de su entonces director ejecutivo, Daniel Menichella, con Donald Trump para hablar sobre las posibilidades financieras del desarrollo de una vacuna contra el coronavirus.

En la reunión, celebrada el 2 de marzo y a invitación del presidente estadounidense, estuvieron también presentes el vicepresidente, Mike Pence, miembros del grupo de trabajo sobre el coronavirus, así como otros altos ejecutivos del sector farmacéutico y biotecnológico, «se abordaron las estrategias y posibilidades para un rápido desarrollo y producción de una vacuna».

El pasado 11 de marzo, Menichella fue sustituido como director ejecutivo por el fundador y hasta ahora presidente del Consejo de Vigilancia, Ingmar Hoerr, e inmediatamente después se anunció la intervención del Estado alemán. En mayo, el gobierno alemán se otorgó además nuevos poderes para vetar posibles ofertas públicas de adquisición hostiles y extranjeras para compañías relacionadas con la atención médica, una medida diseñada para garantizar el suministro de medicamentos, vacunas y productos sanitarios.

La nueva regulación permite bloquear las adquisiciones de fabricantes de vacunas, precursores químicos, medicamentos, equipos de protección o maquinaria médica, como ventiladores. El Ejecutivo podrá examinar las implicaciones de seguridad de una oferta desde fuera de la Unión Europea tan pronto como el comprador posea más del 10% de las acciones de la empresa de atención médica, cuando hasta ahora el umbral era del 25%.

Este tipo de productos, como consecuencia, pasa a ser legalmente concebido como producción estratégica, al igual que el armamento, el suministro de energía o las telecomunicaciones. Anteriormente, el gobierno alemán había aprobado en abril una iniciativa que reforzaba el control sobre los intentos de compra de empresas estratégicas por parte de inversores extranjeros, en el marco de una reforma acelerada por la pandemia del coronavirus.

Alemania busca reforzar la legislación y dar prioridad a «la preservación de los intereses alemanes de seguridad”, en particular “el abastecimiento de determinados bienes esenciales, como las vacunas», ha explicado el ministro de Economía, Peter Altmaier.

Según la Organización Mundial de la Salud, actualmente hay 11 potenciales vacunas contra el nuevo coronavirus que se están ensayando en seres humanos en el mundo. Alemania, Francia, Italia y Holanda firmaron además un acuerdo con el grupo farmacéutico AstraZeneca para garantizar el suministro a la Unión Europea de al menos 300 millones de dosis de una eventual vacuna contra.

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