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Alberto Fernández fue obligado por las circunstancias a confrontar con un contrincante no deseado

El presidente de la Nación, Alberto Fernández dispuso ayer por DNU la declaración como servicios esenciales de la telefonía celular, Internet, la televisión por cable, y el congelamiento de tarifas hasta el 31/12. La medida adoptada por el Poder Ejecutivo, que mantuvo guardada bajo siete llaves y tomó por sorpresa a los accionistas del los grupos empresarios que componen el entramado de empresas que se dedican a brindar el servicio, les pegó en la línea de flotación, ya que ya habían anunciado a sus clientes incrementos de tarifas cercanos al 15% para septiembre. 

Cierto es que la medida tiene mucho más que ver con lo político que con lo económico, si es que ambas cuestiones pudieran dividirse. Bajo la supuesta protección de los intereses de usuarios y consumidores en plena pandemia, lo que la decisión esconde, es una dura respuesta a los grupos hegemónicos de poder que durante los últimos días efectuaron maniobras de compra de divisas para forzar una devaluación, algo que aún no está descartado. 

La empresa Telecom, del Grupo Clarín, estuvo detrás de más del 48% de las operaciones vinculadas a la suba del dólar Contado con Liqui (CCL) y dólar bolsa de esta semana, una maniobra para la que Héctor Magnetto y sus socios políticos pusieron casi 2.400 millones de pesos.

Mientras tanto, convocaban sin tapujos a la marcha sanmartiniana del lunes y maximizaban sus efectos con tapas y titulares a todo el ancho de página y la oposición <a quien le marcan la agenda> salía a pedir la rendición del Gobierno, exigiendo el retiro del proyecto de Reforma Judicial, los operadores económicos del medio compraban casi la mitad de los bonos que empujaron el dólar bolsa un 4% y lo llevaron a un nuevo récord. 

El referente de la Unión Cívica Radical y cofundador de Cambiemos, Ernesto Sanz, explicitaba por Zoom con sus partidarios que la situación económica del país iba camino a explotar, preguntándose cuanto tiempo faltaba para ello. Elisa Carrió, la líder de la Coalición Cívica salía a pedir apoyo para el presidente, "para aislar a Cristina", y Macri, desde Suiza felicitaba por Twitter a los marchantes, definiendo como "histórica", la epopeya sanmartiniana de salir a promover contagios en una supuesta defensa de la libertad y la democracia en medio de una pandemia. 

El multimedios ya le propició una dura derrota el Gobierno en el tema Vicentin. En operativo tenazas, junto a la oposición y el intendente de Avellaneda <que contrajo coronavirus tras concurrir a la marcha del lunes, donde se mostró sin barbijo exigiendo libertad> montó a la gente a defender una empresa centenaria que en el último tiempo del anterior Gobierno tuvo una conducta indeseada, defraudó a los productores, obtuvo préstamos de dudosa procedencia por su situación crediticia y fugó divisas al exterior. Su camino inexorable es la quiebra fraudulenta, con numerosos despidos de trabajadores, y consecuencias económicas indeseadas para la zona. 

La próxima batalla será la Reforma Judicial, que se discute en el Senado y obtuvo dictamen esta semana. Sobre ella, desplegaron la idea que busca otorgarle impunidad a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, pero nadie sabría determinar en que artículo. El prestigioso letrado Daniel Sabsay, nada kirchnerista él, tuvo que sucumbir ante la requisitoria periodística de determinar en que parte del proyecto se promovía algo en ese sentido, pero no importa. La cuestión es embarrar la cancha, acá no juega la verdad, eso es lo de menos. 

El proyecto no contempla la ampliación de los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como se quiso decir, algo que el macrismo realizó por DNU a dos semanas de asumir el poder en 2.015, ni el reemplazo del procurador interino, Eduardo Casal, que se ató a la silla para seguir defendiendo los intereses de quienes lo situaron en ese cargo. 

Propicia la ampliación sí de la transparencia de algunas cuestiones como selección de jueces por concurso televisadas, ampliación de juzgados federales en el interior del país y que las causas sean asignadas también por mecanismos públicos de selección, CFK por ejemplo acumuló la nefasta estadística de ser juzgada por Bonadio en 8 de cada 10 causas por las que se la juzgaba, algo que los matemáticos de prestigio, descartan de plano como producto del azar estadístico. Entre otras muchas modificaciones que no son producto del presente análisis de un no letrado. 

A la desestabilización política se le sumó en las últimas semanas desestabilización económica, y  Alberto, acorralado no le quedó otra alternativa que sacar una mano, dura, certera, al hígado, como aquel boxeador que cercado contra las cuerdas busca un golpe que lo pueda sacar del encierro. Y de los laberintos siempre se sale por arriba, a los gobiernos peronistas no se los suelen llevar puestos así nomas, cuando algunos ya se ufanaban de la supuesta fragilidad del Gobierno y hacían cola para cargarle nafta al helicóptero, Fernández salió a retomar el centro del ring.

"La kirchnerizó toda", dijo Maronna ayer en su cuenta de Twitter. El principal analista político del decano de la prensa argentina se refería que cuando más difícil se le ponía la cosa, el kirchnerismo, lejos de retroceder  solía golpear donde más  le duele al adversario. Las telefónicas ya habían anunciado a sus clientes incrementos tarifarios del 15%, en el Pack Fútbol del 20%, y se preparaban para incrementar sustancialmente sus ganancias, algo que nadie en las circunstancias actuales logró hacer, pero deberán esperar. Quizás ese dinero fuera utilizado para volcar nuevos recursos al mercado cambios y seguir alentando la devaluación de la moneda, ahora no lo tendrán. 

Fernández no buscó ponerse de enemigos a los medios hegemónicos, incluso hasta se mostró varias veces junto a los Ceos de algunos de ellos, se prestó a entrevistas de quien lo requirió, hasta admitiendo <no sin mostrar cierta dosis de fastidio> preguntas incisivas, lacerantes, cargadas de veneno opositor. Pero esto es por plata, no alcanza la gentileza, de nada sirven los modales, la buena intención ni la cortesía, acá hay en juego el reparto de la torta, que fue de ellos durante cuatro años y ahora se intenta revertir la tendencia, buscando desarmar el complejo panorama dejado por el Gobierno anterior, donde siempre los vencedores fueron los grupos empresarios.

Ellos, muchas veces en manos de amigos del poder, sus socios y testaferros multiplicaron sus ingresos exponencialmente en la etapa pasada, en detrimento del poder adquisitivo de los argentinos. Son apenas los primeros prolegómenos de una batalla que será extensa y dividirá nuevamente a la Argentina, un panorama no deseado, a tan solo nueve meses de asumir el poder, con una pandemia de por medio y una economía frágil, donde la pobreza, según las previsiones pondrá de rodillas a la mitad de los argentinos, que necesitarán imperiosamente ayuda estatal. 

Fernando Paulo Viglierchio

(Especial para RosariNoticas)   

 



 



    



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