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Fútbol argentino: cada vez más desparejo y mediocre

 


El retorno a nuestro país del máximo entretenimiento a nivel deportivo luego de siete meses de parate ha sido acompañado de situaciones que son tendencia hace un largo tiempo. Tanto a nivel administrativo como deportivo se siguen sucediendo hechos que hacen dudar de la seriedad y profesionalidad que se pretende dar a tal evento. 

La Liga Profesional de Fútbol arrancó con el pie izquierdo. Ya en la primera fecha del nuevo certamen hubo acontecimientos que provocaron una mancha difícil de borrar. 

Desde el vamos, ya el sorteo del torneo estuvo poco claro, con problemas para definir algunos cabeza de serie en las zonas, reacomodamiento de equipos en los grupos, repetición del nombre de algunos. 

En el día de ayer se produjo la primera desprolijidad en torno a la realización de un partido. En Santa Fe, Unión no quiso pagar personal adicional afectado al operativo policial para disputar su encuentro ante Arsenal, por ende, el Ministerio de Seguridad de la Provincia dio por suspendido el mismo. No obstante, el conflicto fue solucionado rápidamente por el presidente de la LPF, Marcelo Tinelli, quien envió una carta pidiendo disculpas a este último por el incumplimiento del club Tatengue, solicitando la prestación del servicio para que el juego se desarrolle, e incluso comprometiéndose a abonar lo correspondiente en caso que de que la entidad santafesina no lo hiciese. ¿Conclusión? El elenco de Juan Manuel Azconzábal se medirá ante el de Sergio Rondina hoy a las 14 en el 15 de Abril. 

Pero la principal noticia en la jornada del sábado fue el tire y afloje entre La Liga y River Plate en torno a la disputa del encuentro del equipo millonario ante Banfield, que debía realizarse este domingo a las 21,15. La nueva entidad que rige el fútbol nacional decidió reprogramar el partido para el martes a la misma hora, fruto de la decisión de no dar el visto bueno para que el club de Núñez haga de local en su predio de entrenamiento en Ezeiza, el River Camp. Todo esto anunciado a menos de 48 horas de cuando debía jugarse el partido, el mismo lapso del que dispone la institución riverplatense para buscar estadio. Las incongruencias se observan de ambas partes, en ninguna competición del mundo se ven complejidades en este tema. 

En cuanto a televisación, La Liga dio un paso en falso, al intentar una desvinculación unilateral de la cadena FOX por supuesto “incumplimiento” del contrato. La empresa finalmente acudió a un recurso judicial y logró revertir la medida, a partir de una cautelar. La situación también fue resuelta a solo 24 horas del comienzo del torneo, y suponiendo que TNT Sports debió haber dispuesto equipos y personal para la transmisión de todos los encuentros, teniendo que dar marcha atrás a poco del inicio. Una total falta de planificación y organización acorde al evento. 

En lo deportivo da la sensación que todo seguirá igual a lo que viene sucediendo desde hace hace algunos años. La prevalencia de Boca y River por sobre el resto, con diferencias abismales de presupuesto, jerarquía de plantel y competitividad. Estos dos equipos vienen repartiéndose los títulos locales desde 2017, con la excepción de Racing el año pasado. 

La vuelta a los torneos largos puso de manifiesto la necesidad de contar con casi dos formaciones para afrontar la temporada, algo que solo ellos se pueden permitir. ¿Los demás? Repartiéndose las migajas, intentando arañar alguna clasificación a Copa, lejos de la ambición y posibilidad de ir por el campeonato. 

La jornada inicial demostró que el pobre nivel de juego se mantiene intacto, con partidos inmirables, y más aburridos sin público. Mucho físico, intensidad (palabra de moda por estos tiempos), poco fútbol. Uno no sabe si está viendo una carrera de atletismo o un concurso de fitness. El formato del nuevo torneo no ayuda en nada tampoco, sin descensos, promedios ni clásicos, difícil encontrar motivación para sentarse a ver semejante desorganización, más allá del cuadro propio, que se lo ve más por una cuestión de sentimiento que de actualidad. 

Hasta que no haya una distribución igualitaria de los derechos de televisación, como sucede en la Premier League por ejemplo, será difícil modificar esta realidad. Se va camino a una españolización de nuestro fútbol, donde solo dos se reparten casi toda la torta, tanto a nivel deportivo como administrativo. Está en la decisión de los demás equipos de cambiar esta situación o seguir siendo genuflexos del poder de turno.

Paulo Viglierchio
(Especial para RosariNoticias)


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