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Rosario perderá mañana un sistema de transporte que llevó más de 30 años conseguir

 


La pandemia lo cambió todo, vaya que novedad. El sistema de transporte público de la ciudad de Rosario ingresará mañana en un período de emergencia, encontrándose sin prestar servicio, por falta de pago a los choferes, que tirará por la borda todos los esfuerzos realizados durante treinta años para tener un transporte digno, a la altura de las necesidades de la gente.

Pero todo cambió, se bajaron de los colectivos al menos 7 de cada 10 pasajeros que viajaban en marzo y así, no hay sistema que resista. En los papeles, los subsidios nacionales se incrementaron notablemente para cubrir un déficit indisimulable, pero el dinero llega a cuentagotas, generalmente tarde, después incluso de haber agotado la paciencia de los trabajadores. 

Por un lado, por cuestiones sanitarias conviene que la gente no viaje en colectivo, porque sin dudas en un importante foco de contagio, por otro, si la gente no viaja, el sistema no recauda, si no recauda colapsa. La mayoría optó obligadamente por otras opciones, se multiplicaron los viajes en bicicletas, públicas y privadas, muchos adquirieron motos, de los pocos rubros que creció en pandemia, y otros optaron por la saludable costumbre de caminar. 

Pero la historia del transporte público moderno data de finales de los '80 y principios de los '90. Podría decirse sin temor a equivocarnos que las administraciones socialistas pusieron fin de algún modo a un modelo agotado, que era un conglomerado de empresas unipersonales, con dueños de pequeñas porciones de unidades que trabajaban para algunas empresas. Ahí se destacaban Agustín Bermúdez de Rosario Bus, y Rubén Rodríguez, de Las Delicias y Raúl Cornejo de la UTA. Ya ninguno de ellos está entre nosotros, pero sin dudas marcaron una época.  

Hermes Binner, que también nos dejó este mismo año trajo un moderno sistema de Curitiba, pagó una millonaria suma en dólares para armar un sistema de troncales y recorridos de barrio, con unidades articuladas y sistemas de trasbordo. Se implementó mucho más tarde de lo que hubiera querido, recién en la administración Lifschitz podría decirse que funcionó a pleno. La creación de empresas estatales testigo, copió el modelo que regía en los '70. Después surgieron las mixtas, con el aporte simbólico de capitales privados. 

El sistema de pago también se fue modernizando. A pesar que todavía ante cada aumento seguimos mencionando que "se incrementó el boleto", aquel papel que expendía el propio chofer, recibiendo el pago y dando el vuelto dejó de funcionar en los '80. Hubo una corta experiencia de guardas y luego surgió la Tarjeta Magnética, de cancelación manual y sin intervención del conductor que pudo por fin poner su atención en lo más importante, el tránsito. De paso, el Banco Municipal, su eterno administrador encontró un negocio bastante rentable, que le dejaba el 7% de los costos totales. Luego se avanzó a tarjetas inteligentes, donde pueden cargarse más saldo e incluso se utilizan para otros usos. 

Tener unidades con aire acondicionado parecía una utopía, hoy circulan algunas no son la mayoría. El tema de la accesibilidad también fue un proceso largo, se fueron sumando unidades adaptadas, algunas con rampas y hoy con piso bajo. La organizaciones cumplieron un rol muy importante en hacer un transporte para todos. 

El tema de la frecuencia siempre fue complejo. Diría que es el meollo de la cuestión. Nunca fue suficiente, a pesar del progreso y la previsibilidad que hoy la informática le da, la fiscalización del cumplimiento de los coches en servicio siempre fue un atajo insalvable. Hoy las unidades cuentan con GPS, y sería fácil seguirlas, el sistema "Cuándo Llega" y las aplicaciones móviles permiten conocer a ciencia cierta dónde están las unidades, se dejó de lado al "Chancho", denominación que se usaba genéricamente para describir al encargado de supervisar frecuencias y pasajeros sobre las unidades, pero el incumplimiento es generalizado, incluso en las propias líneas estatales. 

Y ahí radica el quid de la cuestión, en la frecuencia. No es lo mismo poner seis coches por hora como establece el pliego actual que poner tres. Seis coches requieren 24 cubiertas rodando, seis choferes, seis seguros, combustible, etc. Poner la mitad implica abaratar costos al 50%. Pero nunca nadie le puso el cascabel al gato. Los estudios de costos están reflejados sobre una circulación ideal que nunca sucede, si lo sabrá el pasajero, que es el que espera y desespera. El tema de los kilómetros recorridos que era un mecanismo de compensación estatal generó suculentos fraudes y unidades que dormían en los talleres encendidas o esperaban horas en la punta de línea sin detenerse.

El despacho que está a disposición de los ediles para la firma y que mañana será tratado en la sesión del Concejo Municipal, es la base del Mensaje del Departamento Ejecutivo con algunas modificaciones, por ejemplo se acotaron los plazos y la emergencia ya no se extenderá hasta el final del mandato de Pablo Javkin sino que tendrá un plazo de dos años o la recuperación del al menos el 55% de los pasajeros, algo que con menos unidades será difícil de conseguir, o la relación pasajero kilómetro alcance los niveles de febrero, una quimera.  

Pensar el sistema público de transporte unilateralmente parece es un grave error. Habría que repensar además el sistema de bicicletas públicas, deberían ser gratuitas, no es imposible, lo es en CABA por ejemplo donde rige un sistema de sponsoreo que acá no ha dado resultado, a pesar de numerosas propuestas o tener un costo simbólico, ya que una vez hecha la inversión, el sistema no requiere grandes inversiones y hasta incluso está a cargo de cooperativas que de paso dan empleo. 

Pero habría que plantearse también si el Estacionamiento Medido es apropiado para una ciudad que tendrá menos transporte, y si tienen todavía sentido los carriles exclusivos teniendo en cuenta que el flujo de transporte público va a disminuir sustancialmente. Paralelamente, aumentarán el fin de semana taxis y remises, para terminar un coctel complejo que a la administración Javkin le explotó en las manos. 

En el Decreto que se aprobará mañana en el legislativo local se le pide al intendente que “rediseñe el sistema público de transporte mediante la redefinición de líneas, frecuencias prestaciones necesarias, recorridos, ramales y paradas”, entre otras cuestiones operativas, “que adapten el sistema de transporte a las nuevas necesidades originadas por la emergencia sanitaria, los cambios de prioridades y nuevas necesidades que de ella deriven”. 

Se determina asimismo la “renegociación de los contratos” para lo cual deberá tomarse en cuenta “la preservación de la calidad del servicio y el cumplimiento de los parámetros sanitarios; el interés de los usuarios y la accesibilidad y la seguridad del sistema”. 

También se “faculta al Departamento Ejecutivo, mientras dure el proceso de rediseño integral del sistema de transporte a adoptar las medidas extraordinarias y urgentes que resulten conducentes a superar la situación de emergencia declarada y garantizar la efectiva y regular prestación del servicio” y se expresa la adhesión a la ley provincial que declaró la emergencia en el transporte.

O sea, se le da a Javkin la facultad de hacer lo que mejor le parezca con el sistema de transporte, un cheque en blanco, un traje a medida, diría el recordado eterno edil Jorge Rosario Boasso. El servicio nocturno de transporte desapareció de la ciudad hace meses, con la aplicación del ASPO, el DISPO y lo que hace esta normativa es autorizar a reconocerlo a obviar los mecanismos de sanción que pudieran haber correspondido por su incumplimiento. 

Tuvo que ceder el oficialismo en acortar los plazos, la mayoría parlamentaria producto de alianzas empezó a trastabillar, y saca un despacho que lo deja satisfecho, pero lejos está de ser por el término de 36 meses que se pretendía desde calle Buenos Aires. Los retrocesos en materia de transporte público serán notorios en los próximos meses, la administración central no puede seguir paliando el déficit operativo de las empresas, necesita fondos frescos para abocarlos a la emergencia y comenzar a hacer algo más en materia de obra pública, algo que el 2020 postergó de manera imprevisible. 

El año próximo será un año electoral, Javkin tendrá que mostrar algo más que transparencia para alcanzar una buena perfomance en las elecciones, sobre todo teniendo en cuenta que deberá más temprano que tarde comenzar a mostrar el fortalecimiento de su propio grupo, ya que las alianzas suelen durar un suspiro en política y el socialismo no se resignará para siempre a ser parteneire de una facción radical surgida de la Franja Morada de los '90, que además amaga a ser socia de Cambiemos en futuros armados nacionales y así lo refleja la participación del intendente un una serie ciclos y charlas de las que formó parte, con sectores no macristas de Juntos por el Cambio. Al PS no es que no le seduzca la derecha, tiene antecedentes de haber jugado ahí, sólo que necesita imperiosamente retomar el poder perdido para asegurar su propia subsistencia. 


Fernando Paulo Viglierchio

(Especial para RosariNoticias)





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