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Creció durante el 2020 el refinanciamiento con tarjetas de crédito

 


El refinanciamiento de los consumos con tarjetas de crédito en hasta doce meses, y con tres de gracia, es una opción que creció hasta un 47% durante el 2020 por efecto de la crisis económica y la pandemia del COVID-19. 

En este contexto se destaca que, en busca de reemplazar la baja de ingresos de los clientes, los comercios impulsaron líneas de crédito con mayor financiación y en condiciones subsidiadas, alcanzando un incremento anual de 83,18% en la línea de créditos comerciales, según un informe presentado por First Capital Group. 

 Por otro lado, el aumento de la desocupación provocó el estancamiento en la línea de préstamos personales que apenas alcanzó una suba del 11,78%, y los préstamos hipotecarios que cerraron el año en valores negativos del -0,15%. 

Así, durante el 2020 el total de préstamos en pesos al sector privado registró un crecimiento real, es decir que logró aumentar sus valores por sobre los índices de precios, según destacaron los analistas recordando además que “luego de un 2019 castigado por las altas tasas y una contracción de los saldos en términos ajustados por inflación, se observa una recuperación del endeudamiento”.

En tanto que los préstamos comerciales representaron al sector más dinámico, donde se encontraron los mayores valores de incremento, los cuales prácticamente duplican los valores de la inflación del período. El incremento para el primer semestre fue de 18% alcanzando un incremento anual de 83,18%, unos $424.099 millones. 

Al respecto, Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, sentenció que el año 2020 comenzó “con un tímido repunte, pero la llegada de la pandemia obligó a las autoridades a reforzar los estímulos a los bancos para que reemplacen la baja de ingresos de sus clientes con mayores financiaciones en condiciones subsidiadas, así fue como vimos durante marzo, abril y mayo una expansión del 50% de los saldos, justo en el momento que el ASPO paralizaba la actividad privada”. 

Mientras tanto, las tarjetas de crédito tuvieron también un año positivo, pero en valores mucho más cercanos al incremento de precios, al cual superaron a pesar de la pandemia. El primer semestre, lograron un 36,3% de incremento, cerrando el 2020 con un aumento del 47,28%. 

“En este rubro pesó mucho la casi nula actividad de operaciones que impulsan el uso del plástico como el turismo, el esparcimiento y las actividades culturales, no obstante, las facilidades para refinanciar los consumos en hasta doce meses con tres de gracia que en más de una oportunidad estableció el BCRA, dio origen al incremento de los saldos. Terminan el año en un franco recupero de sus valores”, apuntó Barbero. 

Por otro lado, los préstamos personales sufrieron un fuerte retroceso en términos reales durante el 2020, debido a que “el aumento de la desocupación trajo aparejado un doble efecto sobre el rubro: por un lado, los bancos extremaron la cautela a la hora de otorgar nuevas financiaciones a una población con mayor riesgo crediticio y por el otro lado la falta de un horizonte económico despejado retrajo las nuevas solicitudes de endeudamiento por parte de las familias. 

Aquí también vemos un final de año con mayores expectativas de crecimiento y recuperación”, indicó. Esta línea de créditos tuvo un incremento anual de apenas del 11,78%, es decir $48.902 millones. Finalmente, los préstamos hipotecarios mostraron un estancamiento durante todo el año, cerrando el período en valores negativos del -0,15%. 

“Ni siquiera la baja en los valores del costo de la construcción medidos en dólares, lograron impulsar alguna recuperación del sector. Terminamos el año con saldos nominales por debajo de los que teníamos al inicio del mismo y con una serie de variaciones mensuales que no auguran ninguna recuperación por ahora”, finalizó Barbero.


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