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Culpar al Kily González de los males de Central es mirar solo una parte del problema

 


El certero zapatazo de Giménez se clavó en el ángulo superior derecho de Broun y tiró por la borda un triunfo trabajoso, ante un buen rival, que podrá no tener mucha "chapa", pero obtuvo buena cantidad de puntos en el presente torneo, gran parte de ellos de visitante. El error infantil de Cucchi, que debió reventar el balón bien lejos, en pleno minuto '94, obligó a la defensa a cometer un foull en un lugar inapropiado. Antes de eso, Central había jugado un partido correcto, trabajado, que pudo haber definido si Marinelli marcaba el tercero, en el mano a mano que le tapó el arquero. 

El DT Canalla puso en cancha lo mejor que tiene, podrán discutirse un par de puestos, pero no hay mucho más. Podrá achacársele que demora demasiado en hacer los cambios, prefiere "no tocar" cuando el equipo funciona, un concepto que quedó vetusto con la regla de los cinco relevos, que cambian cualquier partido. Colocar cinco jugadores frescos, frente a un equipo que no opta por los reemplazos puede ser letal. El tema es cambiar que, cuando lo que espera en el banco no es mejor que lo que se tiene en cancha, ni se le asemeja. Ayer los cambios que metió González no entraron en ritmo de competencia. Rabuñal, que había tenido buen debut cometió cuatro foulles en diez minutos, generando igual cantidad de pelotas paradas. 

El Kily González podrá no tener experiencia, pero es el mejor técnico que este Central puede tener. Y no porque sea un entrenador experimentado ni que haya demostrado tener una idea futbolística enorme. Es el que Central puede pagar, el que conoce a los pibes que vienen de abajo, el que tuvo la muñeca suficiente para arreglársela con chicos, cuando las finanzas del club así lo necesitaban. Otros de mayor renombre y recorrido terminaron pidiendo refuerzos que el club no podía pagar, que no terminaron demostrando ser superiores a lo que se tenía en casa, que por cierto era poco. 

Analizando que podría cambiar otro entrenador puesto por puesto. Broun sería el arquero sin dudas, lo que viene atrás, está lejísimo de su nivel por más que no sea el del torneo anterior. Martínez, un 4 muy resistido, ayer fue protagonista de las dos jugadas en los goles, en el primero le hicieron el penal y convirtió el segundo. Se retiró lesionado, ingresó Torrent, que aún no volvió a ser el mismo después de la lesión. El Fosa Fereyra quedó pagando en el primer gol, la velocidad no es la mejor de sus virtudes, sucedió y seguirá sucediendo. Ávila alternó buenas y malas, fue protagonista del segundo gol, su guapeada terminó siendo influyente en la segunda conquista, pero erró varios pases que pudieron costar caro. De todas formas, es el mejor defensor que tiene Central. Laso, otro resistido anoche jugó un buen partido, sin errores, la única opción en el banco es Almada, que tampoco es Paolo Maldini. Y Blanco, que le gana la pulseada a Mazzaco es lo mejor que hay para jugar de tres. 

En el medio, Vecchio jugó un gran partido anoche, tras varias acusaciones de no estar en su nivel físico en la semana, fue claro, la pidió siempre y es el jugador con más juego del plantel. Villagra y Sangiovani no llegaron a Arroyito ayer, deben haberse quedado en Arroyo Seco, no quitaron, no se mostraron, pocas veces participaron del juego, el Canalla regaló la zona media, donde nunca pudo hacerse fuerte. Que hay más abajo, nada, Rabuñal que entró mal y un pibe de 17 años con buen futuro como Tanlongo. El resistido Gamba ya no integra esa línea de volantes y anoche no tuvo minutos en cancha.

Adelante nadie duda que Marco Ruben que ayer se reencontró con el gol es aún en ablande el mejor delantero que tiene Rosario Central. Lo acompañó Marinelli, el mejor de la temporada anterior, que aún no recuperó su mejor nivel tras la lesión y el coronavirus. Martínez Dupuy está con la selección mexicana, Cucchi fatidicamente ingresó y Nacho Russo no tuvo minutos, pero lo demostrado hasta el momento no lo sitúan adelantede los titulares. 

Así las cosas, podría decirse que el DT puso en cancha "lo mejor que tiene". Tiene poco es cierto, pero es con lo que cuenta. Es lo que el club pudo pagar, en medio de una severa crisis económica generada antes de la pandemia, por decisiones equivocadas, y que el coronavirus agravó. Después, esto es fútbol, si Giménez hubiera errado su preciso remate se estaría hablando que Central se metió en el lote de los de arriba y que ahora apostaba a la clasificación. No se dió, hubiera pasado si Marinelli definía, no sucedió. Son centímetros, es el pequeño margen de error que a veces define las cosas. Pensamos que no hay que dramatizar, es cierto se empataron los últimos dos partidos de local ante rivales que a priori, por historia no son de los que suelen llevarse puntos de Arroyito, pero puede suceder. González es un empleado, apenas el gerente del "area futbolística" de un club que no está para grandes cosas, aunque a veces cueste admitirlo, la pasión supera a la razón. 

González es el mismo que se volvió de Europa con bastante hilo en el carretel para volver a calzarse la camiseta de sus amores, el que resignó ganar miles de euros para jugar en Central, el que se tuvo que ir por la puerta de atrás del fútbol cuando el equipo de Rivoira en el entonces Nacional B se caía a pedazos y el que se calzó el buzo cuando Central no tenía plata para pagar a ningún técnico ahora. No es que no cobre, le pagan, pero claramente no solo no lo necesita, lo hace por afecto a esa camiseta que lo vio dar sus primeros pasos en el fútbol. Kily no es el responsable del momento futbolístico de Central, o al menos no el único.  


    

     



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