El fenómeno comenzó a evidenciarse durante los primeros días de agosto y, si bien tiene un componente estacional asociado a los mayores gastos de las familias durante las vacaciones de invierno, desde el sector advierten que detrás del incremento aparece un problema más profundo: la pérdida de capacidad de pago de los hogares.
“Hay factores propios de la época”, explicó el presidente de la entidad, Adolfo Jäger, aunque también apuntó directamente a la “retracción económica” que lleva a muchas familias a reorganizar sus ingresos y establecer prioridades a la hora de afrontar sus obligaciones.
“En momentos así de crisis, la gente suele suspender el pago de impuestos y las expensas no son la excepción”, señaló.

