El segundo trimestre de 2026 confirma un panorama de extrema fragilidad para la economía real de las pequeñas y medianas empresas argentinas, marcado por una severa caída en las ventas, el aumento de costos y la destrucción neta de empleo.
Según los datos revelados por la reciente Encuesta de Expectativas Económicas PyME elaborada por la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), el tejido productivo se encuentra operando bajo niveles críticos que amenazan su sostenibilidad.
El relevamiento, que abarcó a 255 empresas, cooperativas y trabajadores autónomos distribuidos en 19 provincias del país, detalla que un 36,1% evalúa que su negocio va a estar mal en 2026, encontrándose en una situación donde están tomando deuda o directamente en riesgo de cerrar.
En materia comercial y operativa, los números reflejan el impacto de un mercado interno profundamente deprimido. La dinámica económica actual generó un efecto tijera que comprimió severamente la rentabilidad de las empresas encuestadas, ya que un 46,7% de las firmas registró un declive en sus ventas físicas respecto al trimestre anterior, mientras que solo el 16,4% logró una mejora.
En paralelo, un 87,4% debió enfrentar un aumento en sus costos operativos durante los meses de abril a junio.
Ante la caída de la demanda, el 29,5% mantuvo o bajó sus precios; el informe subraya al respecto que muchas PyMEs no pueden trasladar el aumento de costos a precios por la contracción del consumo, lo que comprime drásticamente sus márgenes.
A esto se suma que el nivel de utilización de la capacidad instalada promedia apenas el 54,6%, lo que lleva al documento a concluir que casi la mitad del aparato productivo está ocioso. Todo este combo provocó que el 32,2% de las empresas opere a pérdida, siendo la industria el sector más golpeado con un 31,2% de sus firmas en rojo.
