El principal factor de presión aparece en los alimentos y bebidas, que acumularon incrementos durante las últimas semanas del mes.
Según las distintas mediciones privadas, el resultado final todavía podría variar, pero las proyecciones coinciden en señalar un cierre superior al del mes anterior.
LCG registró un aumento del 1,7% en los alimentos básicos durante la última semana de septiembre. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, la suba alcanzó el 2,7%.
Analytica, en tanto, detectó una variación del 0,8% en alimentos y bebidas durante la última semana y un incremento del 2,8% en cuatro semanas.
A partir de esos datos, estimó una inflación general cercana al 2%.
La medición de Eco Go, realizada con información hasta la tercera semana del mes, mostró un aumento del 0,4% en los alimentos consumidos dentro del hogar y proyectó una inflación de 2,2% para septiembre.
En la misma línea, C&T Asesores calculó que el IPC podría cerrar en torno al 1,9%, con una inflación interanual estimada en 33,3%.
Entre los componentes que explican el comportamiento de los precios aparece la estacionalidad, señalada por las consultoras como uno de los principales factores de presión durante septiembre.
C&T indicó además que la inflación núcleo se ubicó en torno al 1,6%, por debajo de los registros de los dos meses anteriores.
El eventual repunte de los precios representa una dificultad para la recuperación del poder adquisitivo, ya que una inflación que permanece elevada limita la posibilidad de que los salarios ganen terreno en términos reales.

