Cambiemos sumó dos derrotas muy duras en la misma semana, Venezuela y De Vido


La semana de Cambiemos fue de las peores desde que es Gobierno. Errores de cálculo podrán pensar algunos, sin embargo, desde la fuerza política consideran que lograron los objetivos a pesar de no conseguir victorias, ya que inflingieron daños de consideración en el enemigo. Por un lado, no lograron expulsar a Venezuela del Mercosur, pero mostraron alineamiento con Estados Unidos. Por el otro, no pudieron sacar a De Vido, pero pusieron sobre el tapete "la corrupción kirchnerista" en plena campaña.

Durante el discurso de Elisa Carrió, su primera candidata a diputada en el principal distrito electoral del país, la legisladora se despachó a gusto contra el ex ministro de Planificación, lo llamó jefe de la mafia que supuestamente encabezaba Néstor Kirchner, y a la hora de las respuestas, tal su costumbre se retiró, el daño estaba hecho, aún a sabiendas que no podrían conseguir el número necesario, tenían pantalla y segundos para mostrar en spots publicitarios que pronto saldrán a la luz.

¡ Nos llevamos puesto a De Vido !, había dicho entusiasta esta semana, pero los números le dieron la espalda a la que hubiera sido la frutilla del postre, la expulsión del ex funcionario K. Además, jugaron una ficha que pasó inadvertida para la mayoría, pero le hicieron comer la curva al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, que transita sigilosamente por el camino del medio, surfeando la grieta y que otra vez volvió a quedar pegado al Gobierno.

En la cumbre del Mercosur, tuvieron actitud similar, fueron por todo intentando expulsar al país caribeño del bloque, dado la convulsión interna que vive, encontraron férrea oposición de Uruguay y otros países, y debieron conformarse con una declaración llamando a la paz y la armonía y una advertencia severa, casi un chas chas en la cola, pero en pleno alineamiento con la postura norteamericana, principal promotor del intento de derrocamiento del régimen post chavista.

Así, perdiendo para ganar, Cambiemos transita una campaña que le es cada vez más desfavorable, los números se complican, precisamente por las cifras de la economía, que a pesar de algún signo de reactivación en sectores previsibles, golpea el bolsillo de la gran mayoría de los argentinos. Durán Barba dio la orden de no mencionar a la economía en la campaña, pero a pesar de no querer incluirlo en la agenda, la realidad incontrastable se empecina en ser un factor determinante en la elección.

Se trató de dos puestas en escena con finales imprevisibles, que salieron mal por poco, pero fueron por todo, y no se quedaron con las manos vacías. Aún en la derrota, Macri logró poner dos temas sobre la agenda. No se habla de su Gobierno, sino del anterior, mientras ellos se golpean el pecho declamando transparencia y se multiplican los "conflictos de intereses", como gustan llamar ahora a los negociados con el Estado. Inflación, despidos, devaluación por la suba del dólar e incesante cierre de Pymes, no figuran en los principales titulares de los medios.




       



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