Central venció en tiempo suplementario a Huracán y se prende arriba


Rosario Central consiguió un triunfo agónico ante Huracán en el reinicio de la Superliga. Fue por 2 a 1, con goles de Sebastián Ribas y Fabián Rinaudo. El Globo se había puesto en ventaja por intermedio de Briasco. Todos los goles fueron convertidos en el complemento. El gol de Fito, <la figura de la cancha> fue en el minuto 95', a sólo uno del final. El Canalla quedó a un punto de los líderes, River y Argentinos, que perdió en Santa Fe ante Unión.

Sin dudas Cocca se llevó una alegría en la noche de Arroyito y mucha tarea para la semana. Central, más allá del triunfo, mostró una pálida imagen. Muy lejos estuvo del rendimiento del año anterior. Sintió con creces las ausencias de Molina, Barbieri y Gil. A pesar de ello pudo quedarse con los tres puntos, y siempre es mejor analizar ganando, pero habrá que mejorar.

Colazo dio ventajas por la banda izquierda, Ojeda mostró poco con un paso cansino al lado de Rinaudo, viendo siempre el número en la espalda de los rivales, y Brítez no tuvo la proyección que Molina le daba al equipo auriazul, aunque nadie podrá reprocharle su coraje. Para colmo de males, Ruben todavía no se acopló al equipo, no fue asistido por sus compañeros y pareció aislado toda la noche.

Huracán vino a especular, salió a ver que pasaba, pero de la mano del Droppy Gómez se adueño del juego, y llenó de interrogantes a la última línea cada vez que se lo propuso. No contó por suerte con la complicidad de Coniglio, que mostró un nivel muy bajo, muy lejos de aquel pibe que rompía redes en este mismo escenario. Briasco e Ibañez hicieron mella por sus laterales, se proyectaron con criterio y siempre molestaron a un equipo endeble, que sufrió cada vez que lo atacaron.

En situaciones de gol estuvieron parejos. En los primeros 15' Central arrimó algo más con más empuje que fútbol, pero después Huracán emparejó. En general para los arqueros fue una noche tranquila y las situaciones más claras fueron anuladas por offside. Friccionado en la mitad, con alguna pierna fuerte de parte del local para intentar detener a Droppy, la primera etapa se fue sin goles.

En el complemento, los de Damonte apretaron de entrada, generaron tres situaciones de gol y la apertura estaba al caer. Briasco la recapturó por el segundo palo, sacó un disparo envenenado de tres dedos que se coló en el segundo palo de Ledesma. El arquero sacó el segundo instantes después al imponerse en el mano a mano. Cocca mandó a Rivas a la cancha por un intrascendente Gamba y el uruguayo pagó con gol. Tras un tiro libre del también ingresado Pereyra, el oriental puso el parietal y la pelota rebotó en el travesaño, pegó en el arquero y fue el empate.

Pero esto es fútbol, y Central, que había jugado un muy mal partido, y que no lo había ganado nunca, encontró el triunfo en un zapatazo agónico de Rinaudo, que la paró como de costumbre con el pecho levantado, la adelantó, no le salieron, fueron detrás de la marca de cada uno, el 5 miró el arco, volvió a adelantarla unos metros y le prendió mecha a un potente disparo que tras pegar en el palo venció la resistencia de Silva. Abrazo, grito contenido y locura final. Sin merecerlo, Central se llevó un triunfo agónico que le permite tomar algo más de distancia en la pelea por el descenso y de paso, ponerse a un punto de los líderes.






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