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Fabricantes de la Sputnik V iniciaron una demanda por difamación en Brasil

 


Los fabricantes de la vacuna Sputnik V contra el coronavirus iniciaron una demanda por difamación en Brasil contra el ente regulador sanitario de ese país, Anvisa, por "difundir intencionalmente información falsa e inexacta" sobre el fármaco tras prohibir su importación argumentando falta de datos, una acusación que fue rechazada por la institución. 

Anvisa defendió su decisión de no permitir la importación de la vacuna rusa, como pedían una serie de estados que negocian las compras de grandes lotes y hoy su presidente, Antonio Barra Torres, reiteró sus cuestionamientos técnicos. 

La posición del ente regulatorio brasileño fue en contra de las autorizaciones en decenas de países, entre ellos Argentina, y la publicación de un articulo científico en la reconocida revista The Lancet, y según los responsables de la vacuna fueron el resultado de una presión de Estados Unidos, que en un informe de fines de 2020 de su Departamento de Salud reconoció que estaba intentando que Brasil no autorizara a ese inoculante. 

Hoy el perfil oficial de Sputnik V en Twitter, volvió a condenar con dureza la decisión de Anvisa y la acusó de haber puesto en duda la seguridad del medicamento "sin haber analizado muestras de la vacuna y sin considerar los documentos oficiales enviados por el Instituto Gamaleya sobre la ausencia de adenovirus". 

En consecuencia, para los fabricantes de la vacuna financiada por el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), se trata de información difundida a sabiendas de que "era falsa e inexacta", informó la agencia de noticias Sputnik. 

En una cadena de mensajes en la red social, Sputnik V destacó además que Anvisa admitió el error, y citó a Gustavo Mendes, gerente de Medicamentos y Productos Biológicos del ente que admitió: "No recibimos muestras de la vacuna para probar. Esto debe quedar claro, no hicimos una prueba para un adenovirus replicado". 

Anvisa negó el lunes un pedido de varios estados del país para importar la vacuna, aprobada hasta ahora en 62 países, incluidos la Argentina y otros 11 países de América latina y el Caribe, bajo el argumento de que faltan datos técnicos para verificar su seguridad y eficacia. 

Los cinco directores de la Anvisa siguieron la recomendación del área técnica del organismo, que señaló varias "incertidumbres" en relación a la seguridad y eficacia del inmunizante. Hoy el director del ente, Barra Torres, defendió la decisión. 

"Además de otros temas relevantes que impidieron la autorización de importación de la vacuna, puedo mencionar entre ellos la ausencia de información, de estudios que retratan efectos sobre las células germinales", sentenció, citado por la agencia de noticias AFP. 

Sin embargo, la posición del ente regulador brasileño generó críticas tanto dentro como fuera del país. Por ejemplo, el exministro de Salud del Gobierno de Dilma Rousseff y actual diputado federal Alexandre Padilh, sostuvo que la negativa del ente regulador de aprobar el fármaco se vincula al presidente Jair Bolsonaro "y su política externa", más que a razones técnicas. Lo mismo argumentaron desde Rusia. 

"Los retrasos de Anvisa en la aprobación de Sputnik V son lamentablemente de orden político y no tienen nada que ver con el acceso a la información o con aspectos científicos", denunció el RDIF. 

En febrero, la prestigiosa revista médica The Lancet informó que la eficacia del fármaco es del 91,6%, un dato que disipó las dudas sobre su fiabilidad. 

Hasta ahora países como Corea del Sur, Egipto, India, México, Nepal, Kazajistán y Uzbekistán se hicieron con los derechos para poder producirla. Argentina será el primer país de América Latina en producir la vacuna tras un acuerdo con el laboratorio argentino Richmond.


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