El uruguayo Sebastián Abreu se encuentra sumamente molesto por no ser titular en el equipo de Russo. "Entré con el balde en la cabeza" intentó justificarse el uruguayo cuando se lo consultó acerca del increíble gol errado en el partido con Quilmes el último domingo.
Sus intenciones de ir al mundial de Brasil le juegan en contra, "Mi personalidad no es fácil, la he ido puliendo con el correr de los años", aceptó el punta charrúa, rectificando así sus palabras tras el partido. Lo expresado es un mero reconocimiento que no logra dejar de lado su malestar y ponerse al servicio del equipo como debería corresponder a un profesional, de dilatada trayectoria.
Los cerveceros vendieron cara la derrota y apretaron a Central contra Caranta durante los últimos minutos. Por esas cosas del fútbol y el buen rendimiento defensivo el resultado final fue 1 a 0. Si hubiera llegado el empate, "El Loco" sería el responsable de que Central hubiera dejado dos puntos en el camino.
No fue torpeza, fue desidia. Casi una actitud boicoteante hacia el entrenador. No suma, resta, los merecimientos se ganan en la cancha, en los minutos que el entrenador le da, sean pocos o muchos. Si cuando le toca entrar, en vez de convertir las oportunidades que tiene las desaprovecha, y las tira afuera está dilapidando su bien ganado prestigio internacional.
Russo deberá evaluar seriamente si es conveniente tener en el plantel a un jugador a disgusto en el banco de suplentes y dejar fuera del equipo a otros como Acuña y Medina que siempre que les tocó ingresar mostraron buena predisposición y ganas de jugar, el tiempo que les toque en cancha.
Los cerveceros vendieron cara la derrota y apretaron a Central contra Caranta durante los últimos minutos. Por esas cosas del fútbol y el buen rendimiento defensivo el resultado final fue 1 a 0. Si hubiera llegado el empate, "El Loco" sería el responsable de que Central hubiera dejado dos puntos en el camino.
No fue torpeza, fue desidia. Casi una actitud boicoteante hacia el entrenador. No suma, resta, los merecimientos se ganan en la cancha, en los minutos que el entrenador le da, sean pocos o muchos. Si cuando le toca entrar, en vez de convertir las oportunidades que tiene las desaprovecha, y las tira afuera está dilapidando su bien ganado prestigio internacional.
Russo deberá evaluar seriamente si es conveniente tener en el plantel a un jugador a disgusto en el banco de suplentes y dejar fuera del equipo a otros como Acuña y Medina que siempre que les tocó ingresar mostraron buena predisposición y ganas de jugar, el tiempo que les toque en cancha.

