Dilma Rousseff inicia hoy su segundo mandato en Brasil acosada por un escándalo de corrupción en la estatal Petrobras y forzada a tomar medidas de ajuste frente al deterioro de la séptima economía del mundo.
Ex guerrillera torturada por los militares, Rousseff, de 67 años, jurará esta tarde para su segundo y último mandato consecutivo de cuatro años tras vencer al socialdemócrata Aecio Neves con una ventaja del 3% de votos en octubre.
"Hoy estoy mucho más fuerte, más serena y más madura para la tarea que me delegaron", dijo la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT, en el poder hace 12 años) en su discurso de victoria. Una coalición de nueve partidos le garantizará mayoría en el Congreso.
Sin embargo, la primera mujer en gobernar este país de más de 200 millones de habitantes, segundo productor mundial de alimentos y con enormes reservas petroleras, asume el nuevo reto con buena parte del país en contra, una popularidad recortada (del 79% de 2011 al 52% en 2014) y un panorama desalentador para la economía.

