El partido no tuvo equivalencias, por un lado la diferencia de jerarquía de los jugadores auriazules, y por otro, la falta de atrevimiento de su contrincante para intentar revertir la desventaja evidente, no desarmó nunca su postura, aún cuando iba perdiendo.
Central proponía y lo esperaban con 9 jugadores en su propio campo. Le costó bastante al equipo de Coudet romper el cerco defensivo que proponía Riestra, que no le vio la cara al arquero canalla en toda la primera etapa.
Primero Niell estrelló un remate en el travesaño. Al rato, Gómez Andrade cabeceó al ángulo, tras un corner. Llegando a los cuarenta, Montoya capturó un rebote tras un tiro de esquina y con un remate seco y abajo marcó el primero, y así se fueron a los vestuarios con ventaja mínima para los de Coudet.
Ni bien empezaba la segunda etapa, Niell la aguantó, metió un taco para habilitar a Aguirre y el lateral la acarició con el empeine, desde afuera del área, para ponerla al lado del palo y lejos del alcance del arquero. Parecía que todo marchaba a una goleada, Central regulaba y Sánchez pasó a tres, hizo un slalon de otro partido y venció a García con un toque suave.
Ni tiempo tuvo de ponerse nervioso el canalla, Montoya metió un pique al fondo, y ante el menor roce cayó el el área y Merlos marcó un penal dudoso. Niell la mandó al fondo del arco para sellar la victoria de Central, merecida y festejada por la multitud que llevó hasta Junín.

