"No terminen nunca el día sin reconciliarse, sin hacer las paces. ¿Han peleado fuerte? Ése no es el problema. El problema es que ese sentimiento siga al otro día", aseveró el Santo Padre en lo que consideró "una serie de reflexiones sobre la vida real, cotidiana, de la familia".
"Un cristiano que no sabe decir gracias no conoce el lenguaje de Dios. Y si no sabemos decir perdón, no sabemos cómo perdonar", apuntó el Sumo Pontífice. "Por eso lo importante es no terminar el día sin hacer las paces", finalizó Francisco, que había comenzado su audiencia con un saludo a la Virgen de Fátima.

