Este pedido de Poy surge porque la explanada de dicho paseo está suspendida como puente sobre los espejos de agua; construida en mármol y que presenta un borde interno del mismo material de aproximadamente 50 centímetros de altura, “como única protección ante el vacío”, que llega a tener una altura aproximada de 4 metros o mas en la parte más cercana a la Plaza 25 de Mayo.
En ese sentido, la altura mínima de este borde “permite acceder muy fácilmente a caminar sobre él, situación que sabemos muchas veces se torna irresistible para los niños, que ante un breve descuido parental, aprovechan la oportunidad derivada de la curiosidad propia de esa edad”, indicó el edil.

