
Los británicos definirán hoy, en un plebiscito que las encuestas anticipan como muy ajustado, el futuro del Reino Unido en la Unión Europea, luego de una histórica y agresiva campaña marcada por el asesinato de la diputada laborista Jo Cox a manos de un fanático nacionalista británico.
Cuando apareció en la corte el sábado tras su detención el autor del crimen, Thomas Mair, se identificó diciendo: "muerte a los traidores, libertad para Gran Bretaña", posiciones asociadas a la extrema derecha. Mañana se sabrá hasta qué punto el magnicidio influirá en el resultado.
Ante todo, modificó la actitud de los líderes laboristas, en particular de su máximo dirigente, Jeremy Corbyn, un euroscéptico que considera que la UE está dominada por el neoliberalismo. Tras el asesinato, sin embargo, volcó todo su peso a la campaña contra el Brexit, junto a Ed Milliband, otro dirigente laborista e incluso -cosa que hasta entonces no había hecho- con el primer ministro conservador David Cameron.
