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Enfrentando la creciente presión doméstica en torno al ‘Brexit’, la primera ministra acusó a Rusia de poner en peligro la seguridad global, de injerencia electoral y de difusión de noticias falsas.
May coincidió con la narrativa dominante de EE.UU. sobre Rusia, y reiteró las acusaciones de interferencia en los asuntos internos de otras naciones, que Moscú ha negado en repetidas ocasiones. Rusia está “amenazando el orden internacional del que todos dependemos”, afirmó la líder británica.

