El edil peronista detectó que la suma actual que se abona como canon es irrisorio: por la explotación de todo el complejo sólo se paga mensualmente la suma de $38.334.
Si se tiene en cuenta exclusivamente el ingreso que percibe la sociedad a cargo de la concesión por el alquiler del gimnasio, fijado -según fuentes periodísticas- en 136 abonos que hoy cuestan $1800 cada uno, éste asciende a $244.800, es decir, cinco veces más que el canon fijado. Y se trata de los ingresos percibidos por uno solo de los comercios emplazados en el Complejo.
Miatello, acompañado en la iniciativa por su par la concejala Fernanda Gigliani, recordó el trabajo realizado por la Comisión Investigadora de Concesiones, que ya en 2014 advirtió que en esta licitación se había modificado el objeto y destino de la misma cuando se incorporó el gimnasio.
Al agregar un nuevo destino, se torna necesario estudiar las inversiones efectuadas y las ganancias estimadas y, en base a ese análisis, redefinir el canon. A ello se suma que en este contrato se eliminó el canon mínimo requerido del 7% de la facturación, que implicaría una suma bastante mayor al canon vigente.
