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El sector privado, solo trabaja al 30% de su capacidad debido al colapso de la economía. Antes de la entrada en vigencia de nuevos billetes que restan cinco ceros al bolívar, prevista para el lunes, Maduro presentó un plan con el que promete atajar la crisis, con hiperinflación proyectada en 1.000.000% por el FMI para 2018 y escasez de alimentos y medicinas.
El gobernante socialista anunció que multiplicará por 34 el salario mínimo. Su programa, cuya viabilidad es cuestionada, incluye igualmente un nuevo sistema cambiario que según expertos implica una macrodevaluación, revisión del precio de la gasolina y alzas de impuestos.
Las medidas “no son ningún plan de recuperación económica, por el contrario, representan más hambre, más ruina, más pobreza”, declaró Velásquez.
De acuerdo con el político, el paro intenta comenzar a “unificar la protesta social”. Ello, cuando las manifestaciones por derechos salariales, falta de alimentos y medicinas, y fallas de servicios como agua y luz se multiplican, pero sin dirección política. Más de 7.000 protestas se registraron en los primeros siete meses de 2018, de acuerdo con la ONG Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

