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“Aquellos que son de 2010 para atrás no aguantan un incremento y no registran variaciones, pero distinto es el caso de los que tienen pocos años”, explicó en diálogo con Vía Rosario. A la hora de valuar un usado también entran a jugar otros factores, además de la marca y el modelo, el estado en el que se encuentra, la versión y el nivel de demanda que tiene. Pero más allá de eso, el ajuste en los precios se siente.
“En general se acompaña el valor de los nuevos, que esta vez subieron un poco más y tendrían otro retoque en octubre”, avisó el comerciante. Pese a esta recomposición de los salarios, Todesco admitió que el negocio no anda bien. “La rentabilidad es mala y la gente no compra. En todo el país cerraron 20 concesionarias en un mes y el futuro próximo es negro”, sostuvo.

