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La mitad de los fallecimientos se registraron en aguas de la cuenca mediterránea, donde 2.242 personas se ahogaron en su intento de llegar a Europa desde el Magreb y Oriente Medio, de acuerdo con el Proyecto Emigrantes Desaparecidos, que enumera uno por uno casos de la OIM y de fuentes no oficiales hasta el 16 de diciembre.
De los 2.242 fallecidos en 2018, un total de 1.282 partieron de las costas libias y de Túnez, principalmente con destino a Sicilia, mientras que 793 salieron desde las costas de Marruecos y Argelia sobre todo con el objetivo de llegar a España y 167 perdieron la vida en el Mediterráneo Oriental. Tras el Mediterráneo, África del Norte y la región subsahariana concentraron el mayor número de muertes o desapariciones, con 567 y 545, respectivamente.
En Latinoamérica se registró una ligera subida de los fallecidos en la frontera entre México y EE.UU. (de 348 casos en 2017 a 376 en lo que llevamos de 2018), pero las cifras no han variado mucho con respecto a 2016.
Hubo 77 muertes en América Central, 32 en el Caribe y 27 en Suramérica, donde el principal éxodo va desde Venezuela a naciones cercanas. En los países latinoamericanos se ha registrado este año un descenso del 25 por ciento de fallecimientos (512) con respecto a los 677 del pasado año.

