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Casi como si se tratara de un operativo de pinzas y como si hubiera dado una orden desde algún lado, los medios hegemónicos descargan toda su artillería sobre el gobierno socialista y la inseguridad, su talón de Aquiles sin duda con el objetivo de esmerilar su perfomance electoral.
Por eso no sorprenden las declaraciones de la ministra Bullrich sobre la necesidad de renovación de la fuerza policial en Santa Fe, la que a su criterio distante "todavía hay que depurar". TN abrió su noticiero de ayer dando cuenta del primer asesinato en Rosario como nota principal, algo que llamativamente no hizo con otras localidades, donde probablemente también hubo secuencias similares.
Cambiemos quiere ir por la intendencia de Rosario y de paso pelear Santa Fe, sabe que para ganarla los votos de la ciudad de mayor caudal electoral de la provincia son indispensables, y por eso actúa en consecuencia. Aprovecha cada golpe de la guerrila narco para castigar al gobierno provincial, que cerró el año con cifras superiores a las de años anteriores y metido en una lucha desigual contra bandas armadas que disputan territorios a fuego impiadoso.
Las balaceras de fin de año fueron quizás la frutilla del postre para dejar en claro que a pesar de que sus principales líderes están bajo las rejas el poder narco no se rinde. Buscaron trascendencia mediática y no objetivos civiles, de lo contrario hubieran ocurrido en otro horario, y con consecuencias fatales.
Son claros mensajes que el poder armado que no se rinde, que su poder de fuego está intacto, que el gobierno provincial corre desde atrás y que el Gobierno Nacional aprovecha cada golpe para maximizarlo mediaticamente en pos del objetivo electoral.

