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Nadie desconoce que el vicepresidente primero, Ricardo Carloni lleva la voz cantante en el seno de la dirigencia. Ya cumplía ese rol en la composición anterior, cuando el presidente era Broglia, mucho más por conveniencia que por propia convicción, ya que cada vez que el presidente hablaba, terminaba haciendo una declaración inapropiada.
Bajo la presidencia de Di Pollina esto no cambió, pero se da más por una cuestión de perfil, el mandamás canalla es más callado, rehacio a las declaraciones públicas y mantiene un bajo perfil.
Ayer en medio de la vorágine periodística por la no transferencia de Zampedri a Independiente, Carloni dijo por TyC Sports a las 14 que Central no le debía dinero al jugador.
Apenas seis horas más tarde y ante la difusión pública de la carta del delantero, entre otras cosas reclamando el pago de la deuda que hasta estaba dispuesto a resignar para emigrar, Di Pollina admitió que todavía el club le adeudaba al de Chajarí un pagaré que se le había dado como parte de pago en la compra de su pase, allá en 2017.
Otro que no habló, pero habría sido el principal escollo para la salida del jugador fue Martín Lucero, el vicepresidente segundo. De perfil político y sindical, supo medir a la perfección el descontento que generaba la salida del goleador, expresada vía redes sociales por los hinchas, a tan poco tiempo del cierre del libro de pases y fue aparentemente quien se plantó ante sus pares de comisión directiva para frenar la transferencia.
Para respiro de Bauza, Zampedri seguirá en Central por algún tiempo. Ayer mismo el Patón a la tarde conversó en Puerto Norte con el jugador, tratando de llevarle calma, diciéndole lo importante que será para el equipo y quizás con una actitud paternal consolándolo contándole seguro alguna anécdota sobre alguna transferencia frustrada. Lo piensa titular para recibir el sábado a Aldosivi en el Gigante y lo quiere entero.
Sería deseable que ahora, que el jugador se quedó aún contra su propia voluntad Central salde a la mayor brevedad la deuda que tienen con el delantero, que le mejoren el sueldo considerablemente, al nivel que cobraría en el Rojo, y que sea uno de los mejores pagos del plantel profesional. El equipo lo necesita, será el referente en ataque y seguramente tendrá revancha en el campo de juego, que es donde mejor se siente.

