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Un total de 22 meses de trabajo del equipo de Mueller –19 abogados, 40 agentes del FBI, además de analistas de inteligencia y otros funcionarios– se resumen con esta frase que escribió el Barr en su texto de cuatro folios: “La investigación del abogado especial no encontró que ningún miembro de la campaña de Trump o asociado conspirara o se coordinara con los esfuerzos de Rusia para influir en las elecciones presidenciales de 2016”.
Para despejar cualquier duda, añade una cita textual del informe. “La investigación no establece que miembros de la campaña de Trump conspiraran o se coordinaran con el gobierno de Rusia en sus actividades de interferencia en las elecciones”.
En el otro gran asunto, el de la posible obstrucción a la justicia, provocada por el despido en mayo de 2017 del entonces jefe del FBI, James Comey al negarse a la petición de Trump de olvidarse del Rusiagate, tiene una resolución mucho más polémica, en la que la exculpación no es al 100%. Mueller sostiene, siempre según Barr, que su extensa investigación “no concluye que el presidente cometiera un crimen, pero tampoco lo exonera”.

